Integración, ejemplo de espacio y destino común
- Escrito por Niurka Rivero Navarro.
- Publicado en Locales
Feb, 2018.- Cuando se habla de integración en Latinoamérica no pueden olvidarse los nombres de Cuba y Venezuela, países que unidos y fusionados políticamente han manifestado su rotundo sí a la unión de los pueblos, a la unificación de las regiones.
Larga y difícil ha sido la batalla manifiesta a través de los acuerdos de cooperación, no por desinterés de algunas naciones latinoamericanas y caribeñas a consolidarlos, sí por el empeño de fuerzas externas al servicio de la dialéctica del imperio aferradas a sofocar todo proceso social que huela a Revolución y respeto ciudadano.
La historia ha demostrado que no solo la mayor de las Antillas destaca por su nivel de resistencia, también la Venezuela de Simón Bolívar, Hugo Chávez y Nicolás Maduro ha sabido enfrentar duros retos y contiendas impulsadas por la oposición financiada desde los Estados Unidos.
Varios profesionales y técnicos del territorio más oriental de la provincia de Camagüey pertenecientes a los sectores de la Salud, Deporte, Cultura y Educación pasaron de estudiosos de la historia venezolana a protagonistas de una leyenda inigualable basada en la solidaridad y en la utilidad de la virtud.
En comunas, páramos, quebradas y cerros los cooperantes del verde caimán que parece reposar en las aguas del Caribe aportan su granito de arena y responden a la necesidad de hacer el bien por el prójimo sin tener en cuenta tradiciones, creencias, razas, idiosincrasias, distancias.
Si algo ha fortalecido las relaciones entre Cuba y Venezuela ha sido sin dudas el internacionalismo, porque integración también es eso, igualdad y ayuda, compromiso y acompañamiento, vale entonces mencionar los logros alcanzados en la República bolivariana en materia de educación, deporte, cultura, ciencia, tecnología y salud gracias al apoyo incondicional de muchos cubanos decididos a promover y fomentar con su labor altruista y desinteresada el progreso de ambas naciones en función de la integración regional.
Para las familias del suelo donde germinan las ideas martianas y fidelistas que hoy cuentan en su seno con hijos, padres y madres colaboradores internacionalistas, Venezuela representa el pueblo decidido a defender la calidad moral auténticamente humana y humanizadora.
Los herederos de la vocación solidaria en la isla sienten la hermandad forjada en años y saben que aunque los apátridas al servicio de la crápula estadounidense no claudican en el sueño de derrumbar lo hasta ahora logrado en Venezuela, son más los revolucionarios que viven con el firme deseo de que no sólo el presente sea mejor que el pasado, sino que el futuro sea mejor que el presente.
A través de la integración la República Bolivariana de Venezuela pone también al descubierto el interés del gobierno del inolvidable líder supremo y ahora de Nicolás Maduro, hombres responsabilizados hasta la médula del destino común de los ciudadanos, de cuidar de ellos, de caminar junto a ellos y desarrollar entre ambos las normas de una convivencia civilizada basada en el trabajo fraterno que anima, une y solidifica la tarea de impulsar una sociedad de pueblo, abierta y solidaria.
Venezuela eterna inspiradora de la integración, dígase Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América - Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP) y allí palpita el corazón de los bolivarianos, dígase Acuerdo de Cooperación Energética Petrocaribe y se siente el espíritu humanista de los venezolanos, dígase Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI) y proyectos geopolíticos y de complementación económica destinados al logro de la paz y allí pervive el aliento de la Revolución bolivariana.