Entre fantasía e imaginación, el libro infantil complace
- Escrito por Niurka Rivero Navarro.
- Publicado en Locales

Abr, 2018.- No hay que tener demasiada imaginación para percatarse de la magia que invade la literatura infantil mientras la curiosidad y el hechizo invaden las almas de los niños que con gran entusiasmo y alegría optan por atesorar en su mesita de noche valiosas propuestas en las que no faltan títulos como La Edad de Oro, del maestro José Martí, Corazón, del italiano Edmondo De Amicis, El Principito, del escritor y aviador francés Antoine de Saint-Exupéry y Había una vez, de Herminio Almendros.
Este 2 de abril el mundo celebra el Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil, fecha propicia para ratificar la fuerza de ese mundo a veces fantástico, a veces real, y es que el libro almacena valores y esencias que ayudan a la formación del hombre nuevo.
Las historias plasmadas en manojos de páginas demuestran con el paso del tiempo que los textos literarios diseñados para los pequeños de casa logran transformar para bien la mentalidad de los ávidos lectores prestos a no desdeñar la posibilidad de instruirse, educarse, ampliar conocimientos y conocer del universo sus características e interioridades.
Los libros repercuten de manera positiva en los infantes, de ellos también aprenden cómo diferenciar lo bueno de lo malo, cómo combatir la rabia, el miedo, la tristeza, cómo ser mejores personas.
Las creaciones inspiradas en los niños nacidas del ingenio y talento de literatos como los guaimareños Diusmel Machado Estrada, Nitza Núñez Valdés, Roberto Machado Izaguirre y Miriam Estrada Medina dan color y luz a las bibliotecas personales de los príncipes enanos en la más oriental de las regiones agramontinas. Cada obra escrita ya sea en verso o en prosa repercute en el bienestar individual, colectivo y comunitario.
Hoy muchos recuerdan a la perrita Canela, a Mapucha, la niña traviesa, al pintor de disparates, a los amigos del Caroní y a los hermosos zunzunes. Todo está planteado, de la literatura infantil nacen historias sorprendentes de ahí la razón para que los locos bajitos como cataloga el cantautor Carlos Varela a los que despiertan la ternura en cada hogar hagan suya la convocatoria de ser siempre buenos lectores interesados en escuchar, acoger y revivir en cada sugerencia que se revisa la maravillosa acción de la vida.
“Leer es crecer” aseveró José Martí, es este momento propicio y jornada especial para cultivar el espíritu y engrandecer la voluntad de ser buenos desde edades tempranas. Hoy más que nunca late el compromiso de ser fieles a la superación constante, al crecimiento humano y espiritual.
En este día de festejo, el libro, amigo que no traiciona y guía a todos por el camino correcto pide no sea olvidado por las nuevas tecnologías, porque sí de algo está convencido es que él y sólo él es capaz de compartir sin distinción de razas, credos y edades, grandiosos testimonios que avalan lo expuesto por la Historiadora, periodista y escritora estadounidense Bárbara Wertheim Tuckman, fallecida en ‘1989’ : Los libros son compañeros, maestros, magos y banqueros de los tesoros de la mente.