Amor incondicional sella un pacto con la luz
- Escrito por Niurka Rivero Navarro.
- Publicado en Locales

Guáimaro, 3 abr.- En la pareja que ahora les presento germinan palabras llamativas basadas en el respeto, la fidelidad y el amor. Los que le conocen saben que es cierto, entre ellos perdura la esencia de lo divino, la intensidad de la comunicación, el fuego que arde en sus corazones y perpetúa las frases ¡Eres la mujer perfecta! ¡Eres el hombre ideal! Tanto es así que ambos declaran su pasión eterna por el magisterio, profesión a la que le dedicaron sus mejores años. De ellos, del matrimonio guaimareño conformado por Leonor Caimary y Oscar Gómez vale la pena conocer apuntes en este breve comentario.
Todo el que camina a diario por el reparto Micro-Distrito en la región más oriental de Camagüey compara la casa de Leonor y Oscar con un recinto donde renacen valores humanos conservados y cultivados como uno de los tesoros más valiosos de la humanidad y es que estos educadores de pura cepa con sapiencia y mucha entrega en sus largos años de labor supieron sellar un pacto con la nueva generación agradecida hoy de cada lección imprescindible para enfrentar los avatares que impone la vida.
En el sector de Educación en Guáimaro dejaron su impronta los protagonistas de esta historia, allí se les recuerda y venera por la forma de instruir inspirados en el bien común, por la manera de tratar a los demás, por la táctica y estrategia que siempre mostraron a la hora de dialogar con los colegas, alumnos y sus familiares.
Para sus compañeros de trabajo la huella imborrable de Leonor y Oscarito sigue ahí, perdurable, con la misma firmeza del primer día. En su intenso batallar supieron mostrar la madera que atesoran como pedagogos, supieron exponer ante el pueblo que mucho les respeta la capacidad a la hora de educar a sus hijos de sangre y a sus hijos de amor que suman muchos, en eso rompieron el molde.
Hoy Leonor y Oscarito cumplimentan una visita en la hermana nación brasileña, desde allá se escucha el eco de una voz que reconforta y se alegra al saber de la existencia de personas que valoran la mano amiga catalogada protectora y salvadora de los hijos de un país amante de la samba y testigo de una de las fiestas carnavalescas más espectaculares del mundo.
Desde el gigante sudamericano, Leonor y Oscar comparten vivencias e historias, comparan, disfrutan y toman en cada instantánea la imagen que enseñarán al resto de familiares y amigos de regreso a casa.
Algo queda bien claro en su periplo por Brasil, con el apoyo de los pueblos latinoamericanos se muestra al mundo que todos sus buenos hijos sueñan y desean un futuro mejor, razón por la cual la convocatoria de unir pensamientos y crear acciones que logren un cambio para el bien de todos deja de ser quimera y se transforma más que en reto, en perenne compromiso.