Homenaje pletórico de remembranza por la heroína de la Sierra
- Escrito por Niurka Rivero Navarro.
- Publicado en Opinión
May, 2018.- En el aniversario 98 de natalicio de Celia Sánchez Manduley vale recordar que para un revolucionario de estos y todos los tiempos hay acontecimientos inmortalizados en la memoria transformados en mitos que hablan de la entrega de hombres y mujeres capaces de ofrendar hasta el último aliento por la soberanía e independencia plenas de la nación, en ese pelotón destaca el nombre de la mujer leyenda que hoy Cuba entera recuerda, heroína de la Sierra Maestra que el inolvidable intelectual Armando Hart Dávalos bautizó como "la flor más autóctona de la Revolución".
¿Qué cubano amante de la historia no siente placer al estudiar e investigar acerca de Celia? Todo el que opta por conocerla más de cerca sabe que en escritos, poemas, revistas, periódicos y libros encuentra el camino exacto para contactar con la cubana sencilla que usaba alpargatas bordadas o lisas, sus zapatos preferidos, al punto de atender a personalidades con el calzado que para ella le hacía sentir muy a gusto.
Así era la Celia que justo el 9 de mayo de 1920 abría sus ojos al mundo en Media Luna, la misma niña que al nacer pesó nueve libras y 12 onzas, la pequeña de letra redonda y clara, de bella fisonomía; piel blanca, y hermosos ojos negros, la joven que en su época de adolescente nunca se retractó, la patriota que decidió ser una rebelde más dentro del Movimiento 26 de Julio y en la lucha en la Sierra Maestra. Así era ella, la Celia de pueblo, querida y amada, adorada y respetada.
A su vida de guerrillera sumó su inigualable dinamismo, muchos rememoran su destreza a la hora de organizar a los campesinos en la provincia de Oriente para que les ofrecieran apoyo a los expedicionarios protagonistas del desembarco del yate Granma.
La Celia que hoy late en cada corazón subió a la Sierra Maestra el 19 de marzo de 1957 con el objetivo de formar parte de la nómina de combatientes del Ejército Rebelde. Unida al soldado de las ideas, al guía cubano más trascendental participa en disímiles combates y en la Caravana de la Victoria.
En esta jornada de remembranza al mencionar el nombre de Celia Sánchez Manduley, Cuba toda exclama ¡Presente!, sí, porque la Secretaria de la Presidencia del Consejo de Ministros de la isla mayor de las Antillas que sirvió al Departamento de Servicio del Consejo de Estado hasta su muerte, acompaña a las mujeres orgullosas de su ejemplo, de su naturalidad, de su negativa a privilegios, de su humildad, la misma que ha hizo grande entre las grandes, que la convirtió en ese hálito de luz imprescindible para edificar la Patria.