Confesiones de un pueblo agradecido y rebelde
- Escrito por Niurka Rivero Navarro.
- Publicado en Locales
Guáimaro, 26 jul.- Hasta el polígono de la Ciudad Escolar 26 de Julio, antiguo cuartel Moncada, donde unos 10 mil compatriotas santiagueros, en representación de toda la nación, dijeron presente en la conmemoración del aniversario 65 de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, hasta el mismo lugar donde protagonistas de aquellas memorables contiendas junto a expedicionarios del yate Granma, y combatientes de la Lucha Clandestina y del Ejército Rebelde, llegó el entusiasmo y espíritu redentor de los guaimareños que como ellos despertaron bien temprano en la mañana para no perderse del acto nacional por la efeméride ni un solo detalle.
En la ciudad cuna de la Constitución se escuchó también la voz del General de Ejército Raúl Castro, primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC), que en su certera alocución se refirió a varias temáticas: La Constitución de la República, la economía nacional, la integración latinoamericana, la solidaridad con Venezuela y Nicaragua y las relaciones con Estados Unidos. Acerca de lo vivido hoy en la urbe heroica y hospitalaria, los guaimareños ofrecen valoraciones inspirados en la máxima de Raúl al aseverar públicamente que: “La fuerza de la historia no puede ser asesinada.”
“Para los médicos cubanos la gesta Moncadista es motivo de inspiración, es convocatoria, es marcha unida no sólo en los caminos que conducen a la solidaridad y el internacionalismo entre los pueblos, también en la labor diaria, tan importante como la historia que escribieron y legaron los jóvenes de la Generación del Centenario. No hay dudas, lo visto por la televisión en las primeras horas del amanecer santiaguero pone al descubierto que Cuba es una sola, que la impronta de Fidel es un himno, que desde el cabo de San Antonio y hasta la Punta de Maisí ¡Seguimos en combate!” Así expuso Luis Morell, galeno de la región más oriental de Camagüey, profesional de la salud que dice adiós al sueño y buenos días al trabajo con el objetivo de salvar vidas y cumplir con su deber patrio.
Rafael Estrada, en representación de los obreros guaimareños también emitió su criterio, no vaciló al afirmar su apego a la Revolución y el respeto eterno a los héroes y mártires de la patria, gracias a ellos-dijo- somos dueño de una nación plagada de principios y arrojo, una nación que no claudica ante amenazas ni crisis económicas, una nación que ha sabido levantarse y avanzar. La revolución socialista que hoy edificamos tiene su cimiento en el ideal de los hombres y mujeres que entregaron hasta su último aliento por la libertad. Cuba, la mía, la tuya, la de todos, es un bastión, es ejemplo, es Fidel, es un Moncada.
Los pinos nuevos y los jóvenes también manifestaron su opinión, en todas prevaleció un denominador común: Aunque la heroica acción fracasó, el acontecimiento se transformó en llama eterna, la misma que acompañó a los rebeldes barbudos que el 8 de enero del 59 entraron victoriosos a La Habana. El asalto a los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba y, Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo, es reflejó de una lucha que dibujó con acciones el futuro de un país decidido a transformar, junto a sus palmas y su cielo, el paisaje de sus ciudades, las mismas que hoy resplandecen cobijadas por la soberanía y la sempiterna independencia.

Otro aniversario moncadista celebra el caimán que parece reposar en las aguas del Caribe, otra vez la fecha ‘26 de Julio’ se adueña de plazas, territorios, publicaciones, Cuba despertó una vez más heroica, vestida de verde olivo, presta a declamar con fuerza y convicción uno de los versos más inolvidables del poeta del Centenario, Raúl Gómez García:
Ya estamos en combate.
Por defender la idea de todos los que han muerto.
Por arrojar a los malos del histórico Templo
Por el heroico gesto de Maceo
Por la dulce memoria de Martí.
