Madre e hijo declaran su profundo amor por las letras
- Escrito por Niurka Rivero Navarro/ Editado por: Bárbara Cortellán Conesa
- Publicado en Locales
Guáimaro, 3 may.- Miriam Estrada y su hijo Diusmel Machado, representan el binomio perfecto. Ejemplo de buenas formas, serenidad y amor activo, de comprensión, bondad y paciencia infinitas. Hijo y madre, los dos colman de conocimientos e inventivas los 365 días del año convencidos de que hoy y siempre, los amantes de las letras hallarán la clave del éxito y continuarán siendo capaces de contribuir a ensanchar el radio de acción de las fuerzas del bien.
En sus creaciones Diusmel Machado Estrada, parece dibujar con palabras, el paisaje circundante, el niño, la mujer, la vida toda y es que este destacado exponente de la literatura guaimareña atesora la magia de transformar su pluma en pinceles llenos de realismo y de una humanidad que impresiona.
Por su parte Miriam Estrada Medina, madre de Diusmel. Al hojear las páginas de sus libros, fuerza, verdad e inquietud, se adueñan del momento que atrapa, endulza y apasiona.
Para los protagonistas de este breve tiempo de comentario, el público lector debe sentir y también descubrir el amor en su corazón e iluminar con luz propia el camino.
Libros como Titi y Mamita y Los Amigos del Caroní, poseen la total aceptación del más supremo juez, los niños y las niñas.
Escribir es un arte, un don hecho a los mortales, sobre todo a aquellos que saben cómo llegarle a la gente, conquistar públicos y laborar no con el interés de alcanzar premios y reconocimientos, al contrario, con el objetivo de que sus propuestas sean leídas, convoquen a la reflexión y permitan que el lector descubra a través de ellas el estilo personalísimo del poeta y la fuerza de la expresión literaria que emana de su pluma.
En la región más oriental de Camagüey, madre e hijo desandan la vida pletóricos de sueños. Con amor y muchos deseos de crear pintan sus días de colores y letras inspirados en todos los públicos y la historia a la que acuden, día a día, todas las generaciones para no olvidarla, recordarla y perpetuarla.
Miriam Estrada y Diusmel Machado caminan seguros por el mundo de la literatura satisfechos de sus obras y de formar lindos corazones también latentes en el hijo fiel y la madre ardorosa.