Un hombre y un pueblo fundidos por el amor
- Escrito por Niurka Rivero Navarro/ Editado por: Bárbara Cortellán Conesa
- Publicado en Locales
May, 2019.- Cuando un presidente se apropia con sentimientos y amor del corazón de su pueblo toda política está trazada. Cuando un dirigente gana más seguidores que detractores, el triunfo es evidente, así se siente en la mayor de la Antillas, nación siempre comandada por el inolvidable líder Fidel Castro Ruz, artífice de tantas batallas, padre de generaciones cuya impronta y legado continúan vívidos en los hombres y mujeres de hoy, en los seres humanos forjadores del mañana.
Sí, es cierto, Fidel ya no está físicamente entre nosotros pero su ideal se funde con el eterno compromiso de defender a toda costa la Revolución cubana, obra engrandecida por el carácter visionario del discípulo de José Martí, del guía que en sus años de empuje, retos y convocatorias puso al descubierto que un mundo mejor es posible, cuando se piensa en el hombre, cuando se cree y confía en el hombre. Miguel Díaz-Canel Bermudez que da vida y fortaleza a la expresión ¡Yo sigo a mi presidente! Enunciado una y otra vez reiterado en las redes sociales como apuntalando la fuerte pasión del actual mandatario por Fidel, modelo de revolucionario que enriquece su desempeño como presidente del Consejo de Estado de Cuba y del Consejo de Ministros, responsabilidad que asume desde el 19 de abril de 2018.
Para las viejas y nuevas generaciones del país que despierta ante la salida del sol, dice adiós al sueño y buenos días al trabajo, Miguel Díaz-Canel Bermúdez más que presidente es amigo, el compañero excepcional, sencillo y lleno de experiencias en el arte de dirigir a 11 millones de cubanos embebidos por su sensibilidad, su don de de saber escuchar y dialogar, de llegarle a la gente estrechando su mano de pan de trigo pletórica de paz y sosiego.
Los tiempos que corren se presentan difíciles, pero cuando se cuenta con un mandatario que inspira a ser humanos, amarse a sí y amar a los demás, cuando se cuenta con un adalid que es sus alocuciones deja el consejo certero y llama a no apelar por la superficialidad y el desconocimiento, a no ser desarraigados ni divisionistas, el tiempo futuro está garantizado, esa magia la aprendió Miguel Díaz-Canel Bermúdez de Fidel, con él anda y habla, él intercede, nunca lo abandona en los momentos cruciales y es que la historia del Comandante sempiterno tanto cautiva que pasó a formar parte de su vida.