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Leyendas de amor retratan sueños

  • Publicado en Locales

Maribel Pi, enfermera guaimareña

Jun, 2019.- Su constante sonrisa, su ternura a niños y enfermos, sus diálogos oportunos, sus recomendaciones, su manera de actuar y tratar al prójimo ponen al descubierto la verdadera imagen de una mujer pletórica de virtudes entre las que sobresale el amor a su profesión: Licenciatura en Enfermería.

La protagonista de esta historia se deja acompañar de la alegría siempre optimista, sí, porque Maribel Pi cree en el mejoramiento humano y en la utilidad de la virtud. Así como nacida de la fuerza vivificadora de sus sueños y ejemplo, no se deja arrebatar la esperanza, la misma que hoy reparte sin encontrar límites en la hermana República Bolivariana de Venezuela, antes hizo lo mismo en Haití y Ecuador, naciones en las que decidió convertirse en cómplice de la humanidad y la solidaridad plenas.

Hoy Maribel exhibe con orgullo los reconocimientos que la avalan como eterna defensora del valor de la vida humana. En sus más de 40 años de labor en el sector de la Salud Pública en Guáimaro ha sabido consolidar el afecto, la amistad, la aceptación de uno mismo y el otro, la convivencia, la escucha, todos sin dudas elementos esenciales que nunca deben faltar en los hombres y mujeres prestos a aliviar, curar, abrazar la fe y hacer de la máxima ¡Sí se puede! Un empeño posible, realizable.

Tanto en Cuba como en el exterior Maribel ofrece su sacrificio y reviste su figura de luz, bien sabe ella que con su actividad ofrenda la pasión siempre inmersa en sus deseos de hacer por los demás, de ayudar, tender su mano amiga y compartir las buenas nuevas que hacen posible las sonrisas, los agradecimientos, el abrazo cálido acompañado de la palabra mágica ¡Gracias!

Esposa, madre, abuela, profesional de valía, Maribel Pi convoca a reflexionar y meditar sobre las entregas imprescindibles que deben reinar en el actuar cotidiano, no es extraño verla rodeada de niños, colegas, pacientes y es que en ella se resume toda la potencia de los seres humanos que levantan su voz y despiertan la confianza que nunca defrauda.

¿Qué más alegar de esta guaimareña cuya impronta reina en países hermanos? ¿Qué más opinar de esta enfermera que con sólo mirar al afligido le transmite emoción y entusiasmo por la existencia? ¿Qué más aseverar de esta internacionalista que tanto enorgullece al sistema de salud en la región más oriental de Camagüey? Una palabra resume toda respuesta: Gratitud, sí, gratitud por lo que Maribel Pi da a Cuba y al mundo, gratitud por demostrar que la mejor elección de vida de una enfermera es dar la vida.

 

 

 

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