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Dos pasiones, un hombre, un artista

  • Publicado en Locales

Jun, 2019.- El artista guaimareño Manuel Acosta Mendoza ha sabido calar profundo en el público espectador que atónito queda ante sus muestras expositivas, reacción que convoca e invita a decirle: ‘Gracias por el empeño, por el talento, por la imaginación, sencillamente gracias por la manera de crear y complacer.’

Su orientación naif ingenua para crear se puede definir como un comportamiento genético-estético, pues parece brotarle en forma de razonamiento continuo que toca casi todas las aristas de lo imaginado y lo no imaginado al que sólo llegan los auténticos artistas populares y sin formación académica, donde la creación es un toque que sobrepasa lo entendible como mágico.

La lectura de sus creaciones es lineal, presente en cada fragmento, no se oculta, ni se enmascara, en ellas no faltan las metáforas y los sueños más distantes y cercanos. Su poética es una especie de libro humano abierto ante nuestros ojos.

Manolito como le conoce su pueblo, se ha desbordado en piezas que son antológicas dentro de esa poética universal, con obras como ‘San Gerónimo y el León’ y ‘La luchita de lo profano’.

El inspirador de este breve comentario también realiza labores que requieren del tratamiento humano más depurado. Este guaimareño creador nunca se aparta de las sugerencias ecológicas, del acercamiento a la naturaleza desde una perspectiva distinta, él mismo es capaz de solucionar nuevas posturas, convencer y ratificar su magistralidad.

Manuel Acosta Mendoza no sólo muestra su capacidad como hombre de las artes plásticas, también como hacedor de la cultura que se adentra con magia y hechizo en el mundo de la literatura. He aquí solo una muestra de su andar por el universo de la letras.

DEUDAS DE JICOTEA

Morosa, la jicotea

Tuvo que vender su casa

Para pagar unas deudas,

¡mire usted! por su cachaza.

 

Luce flaca sin remedio,

Ahora le molesta el sol.

Pide asilo, sin rodeos,

al vecino caracol.

 

----No hay cupo, mire mi concha__

Responde muy apenado.

----Es muy pequeña y redonda.

¡Busque ayuda en otro lado!

 

Después de muchas gestiones,

Le da albergue el viejo río:

---Ven a darte un chapuzón...

---Perdón me da mucho frío...

 

--- ¡Resuelvan ese problema! ---

Rugió trueno en su despacho.

---¿No ven que muere de pena?

¡Devuelvan su carapacho!

 

No lo dejen para luego

Y disculpen su pereza:

Son caprichos que ha creado

La sabia Naturaleza.

 

----¡ Pues, vamos a laborar!----

Saltó el sapo en el pantano.

-----Iré por el material

Y el carpintero artesano.

 

Barro y resinas de jobo

Con cascarillas de huevo...

¡Qué oronda, doña morosa,

Con su carapacho nuevo!

 

Muy feliz, la jicotea

Reconoce la virtud,

Pues lleva en su carapacho

Mil deudas de gratitud.

 

 

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