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Un verso, un canto, un reclamo de amor

Carlos Manuel de Céspedes No solo los poetas se desplazan en el tiempo, también los héroes capaces de eternizar lo que parece imposible, dejan huellas inolvidables que motivan, inspiran, y lo más importante: ENORGULLECEN.

¿Quién podría imaginar que en la década del 60 del siglo XIX en Guáimaro se estrenaría una canción nacida del alma, el corazón y el verso de un conquistador independentista recordado en todos los tiempos? Seguro muchos se preguntarán: ¿Cuáles son los detalles de esta historia? ¿Quién fue el inspirador? Precisamente se trata de Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria.

En aquel entonces el territorio más oriental del Camagüey legendario se había convertido en centro de reunión de lo más selecto de las sociedades de Puerto Príncipe, Bayamo, Manzanillo y Holguín debido a las ferias que tenían lugar en la tierra donde años más tarde se firmaría la Primera Constitución de la República de Cuba.

Justamente uno de aquellos jolgorios, el acontecido el 5 de diciembre de 1895, dejó escrito para la posteridad un hecho imborrable: el estreno de la canción La Conchita, inspiración de Carlos Manuel de Céspedes.

¿Qué dibuja su contenido? Palabra por palabra hacen renacer el amor; y es que el padre de la patria dedicó su mensaje a una joven camagüeyana. Motivado por la muchacha que tanto le impresionó salió en busca de algunos músicos que vivían en el pueblo, estos vistieron la letra de melodía y dieron vida a la serenata que recibió aquella doncella de rostro tierno, musa inspiradora del hombre que tres años después se levantaría en armas, el primero contra el dominio español y le daría la libertad a sus esclavos.

La Conchita es una composición que se mueve en la misma cuerda melódica que La Bayamesa, tipo de canción muy utilizada en la época.

¿Cuáles son sus especificidades? ¿Qué valores encierra la obra? Las respuestas mantienen y mantendrán por siempre su claridad y vigencia.

Esta canción titulada La Conchita posee un lenguaje más osado, incitador, muy atrevido en su época, pero hermoso:

Ven Conchita, tu amor es mi vida
Por ti rompo del mundo los lazos,
Y a sentir y gozar en mis brazos
Ven conchita del alma, si, ven.

Esta creación tiene entre sus valores más significativos, haber sido escrita por Carlos Manuel de Céspedes, el padre de la patria, realidad inscrita en devenir histórico no solo de Guáimaro, también de la nación cubana y sobresalen además otros reconocimientos como ser considerada el primer exponente de la cancionística guaimareña del que se conservan noticias y posibilitar a la vez la apertura de un camino luminoso capaz de garantizar el desarrollo de esa manifestación, la música, en la localidad.

Con La Conchita, Carlos Manuel de Céspedes no solo demostró que el ánimo poético se vuelca en la realidad, en la historia de su propio hacer como ser humano, nos hizo ver que en las riquezas de su canto gravita el amor, la belleza de la mujer cubana, la satisfacción de sentir esa necesidad extraordinaria que traducida en dos frases sublimes puede ser leída de dos maneras: Este es el reclamo del enamorado: DEDICARTE UN VERSO PARA TENERTE CERCA.