Ene.- Dentro del amplio abanico de “ciber-odiadores” sobresalen los RENEGADOS como los más rabiosos. Según Iroel Sánchez, se debía a que todos los días tenían que tomarse el estresante trabajo de lavar su pasado.
Yo creo que en esa rabia hay algo más: la decepción con ellos mismos por no tener principios, porque una persona sin principios es un alma en descomposición.
Lo que parecen olvidar los RENEGADOS es que ese pasado que intentan lavar tuvo testigos.
Conocí a muchos junto a los que trabajé y estudié. Los vi embriagados de Revolución en Tribunas Abiertas; gritándole improperios a los funcionarios de la entonces SINA que se asomaban durante las marchas por Elian o Los Cinco; los vi con un nudo en la garganta contando una anécdota personal con Fidel; los vi con intervenciones encendidas en las reuniones de la FEU y la UJC: “Compañeros, ¿qué dirían Mella o José Antonio Echeverría si vieran esa actitud”.
En fin, una lista infinita. Peor aún, a muchos vi pidiendo oportunistamente casas, carros y viajes, que sí... les fueron dados.
Cuando los veo en las redes, soltando espuma por la boca, me tengo que reír, pero después me atrapan sentimientos de lástima y pena ajena.
No, RENEGADOS, el pasado no se puede lavar, y la suerte de ustedes es que de este lado hay ética.
(Tomado de Cubadebate)
