Guáimaro, 31 dic.- Si hay un día en el calendario que merece los sabores más exquisitos es este de celebración familiar, de reencuentros, abrazos y anhelos.
Las motivaciones de un año que termina -y otro nuevo que promete oportunidades y esperanzas- avivan las tradiciones y los deseos de crear experiencias culinarias con los productos al alcance.
Mas, la receta que a todos cautiva trasciende la cocina, combina ingredientes del alma y deja la mejor sensación posible porque de esos componentes estamos hechos.
Que este 31 de diciembre degustemos la alegría de la vida, la armonía, el optimismo; la convicción de que más allá de las dificultades aguardan las sonrisas; la satisfacción de pertenecer y también el amor que vibra en lo evidente, en los buenos recuerdos y en los pequeños detalles.
(Imagen tomada de Internet)
