Mar.- Llega la noche para ratificar que la jornada diurna ha concluido. Horas de constante batallar se suman a la agenda de una vida que entre dichas y entuertos se aferra a no dejar morir la historia de la gente de pueblo presta a despertar con el ánimo de perlar su frente de sudor y construir castillos de humanidad.
En mi mesita de noche, el libro, guardián de mis sueños, vigía de mis silencios, puente hacia universos que me esperan al cerrar los ojos. En medio de la penumbra, su presencia me recuerda que la palabra nunca duerme; que basta abrirlo para que la esperanza despierte y la imaginación conquiste la madrugada.
Este 31 de marzo cuando celebramos en la mayor de las Antillas el Día del Libro cubano vale batir palmas por los escritores, hombres y mujeres de carne y hueso decididos a conquistar el corazón de los ávidos lectores con sus mágicas leyendas. (Foto tomada de Internet)
