Amanece y la familia despierta abrigada por el torbellino de una inmensa alegría.
Horas nos separan de la despedida de 2013 y la llegada del nuevo año. Los sentimientos se precipitan al punto de que nada pueda calmarlos.
Frente al espejo recordamos imágenes de rostros muy queridos que no están a nuestro lado, algunos porque ya cumplieron su cometido sobre la tierra y otros, que la distancia no permite abrazarlos, sin embargo, en el corazón existe espacio para todos.
En nuestro andar hemos aprendido a escalar cimas muy altas , hemos aprendido que la lágrima por intensa que sea no remedia la perdida , ni alivia el dolor , hemos aprendido que se vive una sola vez y también hemos interiorizado en la frase que dice : ¡Gracias a la vida!
Vivir intensamente no es tan difícil, solo con un poco de entusiasmo, esmero y fe podemos alcanzar metas.
Soñar con el mañana es motivación suficiente para saber descifrar qué es lo que vale, qué puede convertirnos en mejores seres humanos, qué acción puede conducirnos al sitio donde seremos bien recibidos y nos agradecerán por siempre la enorme posibilidad de enseñarles a todos cómo comprender la maravillosa acción de la vida.

