El Museo General de Guáimaro atesora parte de la rica leyenda de la nación cubana, gracias a la valiosa ayuda de los pobladores y a la sala de historia que recoge los momentos más auténticos sucedidos en esta villa fundada hace más de cien años.
Uno de ellos está relacionado con la llegada de la caravana de Fidel Castro Ruz y sus valerosos milicianos a Guáimaro, el cuatro de enero de 1959, después de expulsar del suelo patrio a la dictadura de Fulgencio Batista protagonista directa del desempleo, el analfabetismo y la deficiente atención médica en la isla de Cuba.
Balas de distintos calibres, casquillos, rosarios y armas, están a la vista del público guaimareño que pasa por la institución cultural a conocer más de la historia local, de sus protagonistas y de las hazañas que se escriben a diario.
Las vivencias gráficas constituyen una de las mayores reservas y logra describir desde el punto de vista fotográfico la llegada de los rebeldes a nuestros predios y muchos detalles a su paso por los poblados de Guáimaro, Martí y Cascorro.
Entre las instantáneas más emblemáticas destaca la que aparecen varias jovencitas de esta ciudad junto a los barbudos en la cafetería restaurante Ricaba, ubicada donde radica hoy la Terminal de Ómnibus de esta ciudad.
Estas valiosas donaciones de fotos tienen sus anécdotas y su historia muy necesaria para contarla a la joven generación de guaimareños y para enriquecer la cultura general de nuestro pueblo.