
Febrero, 2017.- Eres el Comandante que todos recordamos en bellas melodías, las que engendraste con tu mente prodigiosa y tus manos aferradas al fusil, las mismas que defendieron la patria hasta la última brizna de tu aliento. Hoy rememoramos tu figura de negro revolucionario, el más querido y amado por los hijos de una nación que vitorean tu nombre y una y otra vez repiten ¡Aquí no se rinde nadie!
En la Sierra, el llano, en el monte y la ciudad pervive tu legado, no te has ido Juan Almeida Bosque, porque la historia se niega hacerlo, porque el pentagrama renace con tus composiciones musicales, porque el ímpetu de la isla mayor de las Antillas se nutre de tu sabia, tu arrojo y coraje, tu espíritu redentor multiplicado en el niño al que siempre le ofrendaste la más tierna de las sonrisas, en el joven que atónito ante tu imagen rebelde te reverencia, en el adulto que te sabe amigo eterno, en la Revolución que te siente siempre vivo, alegre, cordial, enamorado.
Al hombre vanguardia que le cantó a la Lupe, al diestro soñador que afirmó: ‘Cuando tienes juventud no hay experiencia, cuando tienes experiencia hace falta juventud’, al valiente que dijo del inolvidable líder Fidel Castro Ruz “Me honro en haberlo conocido personalmente en ‘1952’ y desde entonces haber compartido con él todos estos años donde lo he visto engrandecerse como el jefe indiscutido. Nunca a su lado me he sentido negro", dedicamos estas breve líneas en el aniversario 90 de su natalicio.
Vuelve el sol a perlar la frente de sudor del cubano que trabaja con denuedo, una y otra vez el astro rey ilumina tu impronta aferrada a flotar en el aire, en el mar, en la vida toda y es que tanto amor entregaste a Cuba, que ella, sí, la región mágica y hermosa, la casa solidaria, internacionalista, criticada por algunos insolentes que no han aprendido aún el concepto de humanidad, aplaudida por muchos que adoran sus leyendas e idolatran sus proezas, te saluda y te asegura continuar firme, inclaudicable, invencible.
Estás aquí, allá, en plazas y avenidas, en escuelas y centros laborales, en la naturaleza, en las lomas, en las palmas y sus penachos, en el cielo y la tierra, en la gloria.
Vives y vivirás por siempre porque te ganaste ese derecho, porque con tu don de protagonista de los principales hitos de la gesta emancipadora te perpetuaste en el tiempo.
Este viernes 17 de febrero de 2017 alzamos las copas por ti, Comandante Juan Almeida Bosque. En las cuerdas de la guitarra despiertan preludios agradecidos de la mayor lección que impartiste a Cuba y el mundo, catalogada como clase magistral, su asunto: El valor de la humildad.




