
Ene, 2018.- Leer escritos del poeta y ensayista Roberto Fernández Retamar es como viajar en el tiempo y penetrar en mundos fabulosos, donde la verdad aflora y el homenaje late para no dejar morir lo valioso de una isla preñada de historia y agradecimiento por sus hijos, los mismos que contra viento y marea, batallaron y jamás claudicaron en el humano empeño de liberar de todo yugo opresor a la nación enardecida.
Una dolorosa verdad no amedrentó a la mujer vestida de coraje
Para redescubrir una vez más el heroísmo de Haydée Santamaría sólo basta escudriñar lo expuesto por Fidel en su alegado ‘La historia me absolverá’:
“Con un ojo humano ensangrentado en las manos se presentaron un sargento y varios hombres en el calabozo donde se encontraban las compañeras Melba Hernández y Haydée Santamaría, y dirigiéndose a esta última, mostrándole el ojo, le dijeron: “este es de tu hermano, si tú no dices lo que él no quiso decir, le arrancaremos el otro”. Ella, que quería a su valiente hermano Abel Santamaría por encima de todas las cosas, les contestó llena de dignidad: “Si ustedes le arrancaron un ojo y él no lo dijo, mucho menos lo diré yo”. Más tarde volvieron y las quemaron en los brazos con colillas encendidas, hasta que por último, llenos de despecho, le dijeron nuevamente a la joven Haydée Santamaría: “Ya no tienes novio porque lo hemos matado también”. Y ella les contestó imperturbable otra vez: “Él no está muerto, porque morir por la patria es vivir”.
Fue Haydée no sólo una de las heroínas del Moncada, Haydée fue más que eso, la encargada de divulgar clandestinamente el Mensaje a Cuba que sufre, manifiesto en el que Fidel expone al pueblo cómo fueron despiadadamente asesinados sus hermanos, la fémina responsabilizada en editar y distribuir La historia me absolverá, la cubana que en ‘1955’ con la liberación de Fidel, Raúl, Almeida, Ramiro, Montané y los demás sobrevivientes, exclamó: “Fue vivir otra vez”.

El acercamiento más contemporáneo
Mucho podría hablarse de Haydée Santamaría, de su vida en la lucha clandestina con el seudónimo de María. Mucho podría decirse de la cubana cuyos orígenes remiten a los del alma misma de la patria, ella, sí, la compañera entrañable de Fidel y Celia Sánchez Manduley, la misma que lloró y lloró con la muerte de Frank País, la que en carta enviada al Comandante guerrillero expuso:Che. Si supiera, como tú, decir las cosas. De todas maneras, una vez me escribiste: “Veo que te has convertido en una literata con dominio de la síntesis, pero te confieso que como más me gustas es en un día de año nuevo, con todos los fusibles disparados y tirando cañonazos a la redonda”. Ella es la Haydée que pertenece a la Revolución, al pueblo de la América, ella es la gestora de una casa donde pervive su espíritu rebelde, su ingenio y su imaginativo canto a la vida, una casa que dejó de ser sueño para transformarse en realidad justo el 28 de abril de 1959, no hay equívocos, al mencionar su nombre: Casa de las Américas, se siente que las quimeras de Haydée se multiplican en el diario quehacer de los que aún hoy a pesar de los años continúan abrazados a la visión de una inolvidable mujer con la mirada siempre puesta en el porvenir, una mujer que legó para la posteridad una institución diseñada para impulsar la cultura y defender lo mejor de las tradiciones, sin renunciar a la contemporaneidad.
De Haydée, su legado
Solo dos palabras: Revolución Cubana, dibujan la valía de Haydée Santamaría Cuadrado, patriota que dejó su impronta en la historia de Cuba, con una pasión que sobrepasó los límites personales para darse a los más desposeídos.
El día 30 de diciembre de 1923 se registra como la fecha de nacimiento de la querida Yeyé, como también se le conocía a la batalladora incansable que integró la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio y que jamás se amilanó ni en los momentos más dolorosos.
Hasta el 28 de julio de 1980 vivió la heroína del Moncada, más, en la Revolución y en la Casa que ella gestó permanecen vívidos la fuerza de su ejemplo y su indescriptible sensibilidad humana.

La heroína que renace en versos
Quiero cantarte Haydée Santamaría desde esta tierra de titanes,desde esta isla enardecida que hoy reverencia más tu imagen.
Quiero decirte mujer dicha, multiplicada en este suelo,que entre victorias y sonrisas tu nombre brilla desde el cielo.
Quiero explicarte gran patriota, entre suspiros y remembranzas,que por tus sueños también Cuba avanza, por un Moncada iluminado, con Melba, Fidel y el pueblo todo, a tu lado, Haydée cubana, Haydée esperanza.
En las batallas estas presente con tu energía renovada y tu voz, firme, parca, alada, de insurrecta apasionada por su isla y su Revolución, por la cultura, sus raíces, por la patria y el amor.
Eres la Haydée de siempre, la mujer refulgente entre misiones y disparos, la fémina que se ha ganado el derecho a trascender, ha ser ejemplo y saber, desde el mismo firmamento, que Cuba es también tu monumento, así lo afirmó Fidel.

