Guaimareño ratifica su apego y compromiso con la Revolución cubana

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May, 2018.- Para Ramón Luis Pérez Morell, vecino de la calle Máximo Gómez, en la región más oriental de Camagüey, hablar de la Revolución cubana significa mostrar una historia de importantes acontecimientos que hicieron posible el triunfo definitivo el 1ro de enero de 1959.

Cuenta que de sus padres aprendió el sentido del deber. Con su rostro arrugado por los años, este tunero devenido guaimareño rememora pasajes de su niñez, recuerda su experiencia como zapatero, las travesuras en el barrio y retorna al ayer inolvidable en el que no pudo ir a la escuela y tuvo que trabajar para ayudar al sustento de su familia.

 “Con la llegada de la Revolución, todo cambio”, exclama Ramón Luis y lo hace con la alegría del niño que recibe su primer regalo de cumpleaños y es que para el protagonista de esta historia, la Revolución es y seguirá siendo hasta el día de su muerte el más preciado de los obsequios. Sin esperar más, declara su eterno respeto y amor por Fidel y el resto de los hombres que hicieron posible tan indescriptible obra humana.

“Hay que ser agradecidos, la génesis de Cuba se vigoriza con la proeza de muchos patriotas que batallaron hasta el fin por la independencia que hoy disfrutamos, eso es lo que nos ha permitido trascender en el tiempo”. Del corazón de Ramón Luis germina la pasión por la isla, “De aquí no me voy, yo nací cubano y moriré siendo cubano”.

Casi al cumplir 78 años de edad, decide volver atrás para compartir uno de los pasajes de la Revolución que más recuerda acaecido el 14 de septiembre de 1959, año en que la apertura del curso escolar se hizo en un cuartel.

Fidel en el acto de entrega del Campamento de Columbia convertido en Ciudad Escolar Libertad. “Una y otra vez vienen a mi mente las imágenes, el pueblo enardecido y radiante de tanta felicidad. Ese día los niños recibieron una lección extraordinaria impartida por el maestro Fidel Castro Ruz que vestido con el kaki verde olivo de la redención les dijo:                                                         

“Ustedes no van a vivir como nosotros, ni van a sufrir lo que nosotros sufrimos. Ofrecimos convertir la fortaleza de Columbia en escuela y ahora lo cumplimos...No fue fácil tomarla; miles de hombres cayeron en el camino; pero estamos aquí hoy con ustedes, porque tuvimos fe. Ustedes son los que tienen que hacer la verdadera revolución, y la harán estudiando”.

Para leer la conmovedora frase, Ramón Luis acudió a su biblioteca personal colmada de textos relacionados con la Revolución, en una carpeta que conserva como reliquia, encontró el escrito, el mismo que muchos años atrás le ayudó a comprender con aquella lección humanista de Fidel, que la revolución dejaba de ser preocupación exclusiva de adultos e invadía para bien a todas las edades.

“Aquí estamos y aquí seguimos, prestos a defender la Patria, comprometidos con Cuba, Fidel y nuestra revolución triunfante”, con estas palabras el inspirador de este página, el jubilado guaimareño Ramón Luis Pérez Morell no solo ratificó su apego al sortilegio que desde el 1ro de enero del 59 nació lleno de luz y esperanza, también patentizó su convicción profunda de saberse por siempre martiano y fidelista. 


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