Mancomunan esfuerzos para enfrentar pandemia del coronavirus (+ Videos)

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Foto: Directorio cubano.

Mar, 2020.- Para un redactor reportero resulta a veces difícil seleccionar qué género periodístico sería el más adecuado a la hora de tratar un tema específico. Casi siempre las historias de vida despiertan ese hálito de luz tan hermoso capaz de calar en lo más profundo del corazón y es precisamente esa la magia que permite tanto al protagonista de la leyenda como a los receptores descubrir que todo lo que se piensa y se hace con amor vale la pena aun cuando el argumento detalle pormenores trágicos  abrazados a la máxima de jamás perder la fe.

Esta experiencia la viví al escuchar de principio a fin la propuesta del avezado profesional de la prensa cubana Lázaro Manuel Alonso, publicada en la emisión del mediodía del noticiero nacional de televisión, correspondiente al martes 17 de marzo de ‘2020’  ¿Una crónica inspirada en el coronavirus? Confieso, mi curiosidad despertó al punto de poner mayor atención a la sugerencia. ¡Cuánto sentimiento y sobre todo humanidad latía en cada expresión del reconocido periodista! ¡Cuántos encantos encontrados entre música, balcones, rostros, aplausos, oraciones, distancias!

La pandemia que intenta apoderarse del planeta tierra suma a su malévola huella, lágrimas, desconsuelo, tristeza, dolor, muerte y es que este nuevo virus se presenta con rostro diabólico decidido a opacar el color de la esperanza en cuerpos y almas, no importa la edad, nacionalidad, color o sexo.

Habitantes de España, Estados Unidos, Italia, Canadá, Francia, Perú y muchas otras naciones del mundo, admiran desde los cristales de su ventana cada amanecer, inquietos y preocupados se protegen convencidos de que ante la peligrosa contienda la responsabilidad no puede faltar en ningún hogar, sin dudas, el más seguro de los refugios en estas jornadas de contingencia universal.

Cuba no está ajena a esta calamidad planetaria, ya se reportan siete personas contagiadas con el Covid-19, la palabra riesgo se repite una y otra vez, niños, jóvenes y adultos comparten consejos, hablan de la importancia de la higiene, elaboran sus propios nasobucos, prestan atención a las medidas tomadas por el Estado y asumen con mucha disciplina todo tipo de recomendación.

Los medios de difusión masiva explican las formas clínicas de esta enfermedad y sus aspectos epidemiológicos.

En Guáimaro, el más oriental de los municipios camagüeyanos la población se capacita. Cada familia se concientiza con la realidad, en las casas de ancianos se vela por la salud de la tercera edad, ningún longevo se siente desamparado. Las trabajadoras de los talleres de confecciones textiles hacen brotar de sus laboriosas manos nasobucos de calidad.

Una vez más como en toda Cuba, también los guaimareños mancomunan esfuerzos y ratifican su plena confianza en los hombres y mujeres de batas blancas decididos a mostrar lo más sagrado y valioso de su profesión: ¡El amor al pueblo!

Bajo el manto de la solidaridad, los seres humanos de buen corazón hacen votos para que la isla mayor de las Antillas continúe siendo un oasis de paz, reciprocidad, hermandad y bien para todos.

 

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