
Abr, 2020.- “Después que pase la tormenta el sol vuelve a brillar”, cuántos recordamos por estos días esta expresión, cuántos pedimos que transcurran todas estas jornadas de informaciones dolorosas, de muertes inesperadas, de lágrimas y muchos llantos, de noticias impactantes que recorren el orbe, cuántos añoramos que los medios de difusión masiva vuelvan a colmarse de titulares positivos y esperanzadores.
La humanidad está en peligro y precisamos salvarla. El hombre se ve acorralado por una pandemia mortal que deja estragos y sucumbe a miles, millones, en una crisis no solo espiritual, también económica. El impacto es total, más, ante la actual amenaza no faltan los mensajes de los que creen y confían, las acciones de los que luchan toda la vida que como bien afirmó el poeta y dramaturgo alemán Bertolt Brecht, son los imprescindibles, en ese ejército destaca el nombre de Cuba, isla que siente y padece, isla que batalla, no claudica y se solidariza, nación que hace suyas las máximas de la responsabilidad y la reciprocidad.
Muchos se preguntan el por qué el verde caimán que parece reposar en las aguas del Caribe, aún en las más difíciles contiendas elige andar los caminos más complicados, la respuesta se resume en un vocablo, SOLIDARIDAD, esa que enseña a comprender mucho más el sentido de la frase: “Donación de sí mismo a los demás”, y es que ser solidarios implica eso, entregar todo sin esperar nada a cambio.
Mientras en otros países prevalece el interés de salvar las ganancias de los más poderosos, sin importar cuántos desposeídos mueren en esta contienda, Cuba fortalece la principal razón del sistema socialista y que debe ser la de todos los sistemas, la protección del recurso más importante: El humano.
Orgullo se siente cuando en el planeta tierra se dice: ¡Cuba es hermosa por su gente y sus paisajes, pero más, mucho más, por su don de la solidaridad! Y es que con este valor humano, los cubanos en estos y todos los tiempos comparten sin importar razas, credos y edades la confianza en no tener miedo al fracaso, porque solo fracasa el que nunca lo intenta.
Cuando esta pesadilla pase, la historia registrará nuevas páginas de altruismo, dignidad y coraje, Cuba se enorgullecerá con su amplia nómina de héroes, esos que al declararse victoriosos ante la Covid-19 protagonizarán junto a familiares, amigos y el pueblo todo, el más fuerte de los abrazos y el beso de felicitación, acompañados claro está, del más emocionado de los aplausos.
Los recuperados en todo el universo jamás olvidarán el gesto de un pequeño país que siendo bloqueado por el brutal y cruel imperio logra despertar en los hermanos y en otras fronteras la inmortal expresión: ¡Confía en Cuba y se te acabarán los miedos! Y así es, porque Cuba es esperanza, ejemplo, ímpetu y valentía, Cuba es la madre de un pueblo que sigue con firmeza lo que le dicta su fe: ¡Ayudar al prójimo!