Septiembre, 2015.- El ‘12 de septiembre’ es día memorable para Cuba. Las páginas de la historia de la nación se engrandecen con el ejemplo y perseverancia de cinco cubanos leales a su pueblo, que durante 16 largos años soportaron el injusto encierro en celdas estadounidenses.
René, Ramón, Gerardo, Fernando y Antonio, libres hoy en la patria que los reverencia y venera, no claudican en el empeño de fortalecer día a día su integridad, la misma que les sirvió para enfrentar la insensatez, de un juicio amañado que comenzó en la ciudad de Miami, en el otoño de 2000 y culminó siete meses después, en junio de 2001, con inauditas sentencias.
La leyenda de los compatriotas cubanos se dio a conocer en todo el orbe. El sentimiento de solidaridad se convirtió en la principal arma de una colosal batalla que supo salir victoriosa ante la infamia y la ignominia.
Vale en esta jornada recordar un breve fragmento del mensaje de los Cinco dirigido al pueblo norteamericano:
“Nunca hicimos nada por dinero y siempre vivimos modesta y humildemente, a la altura del sacrificio que realiza nuestro pueblo.
“…Los acusados en esta causa no nos arrepentimos de lo que hemos realizado para defender nuestro país. Nos declaramos totalmente inocentes. Nos reconforta el deber cumplido con nuestro pueblo y nuestra patria. Nuestras familias comprenden el alcance de las ideas que nos han guiado y sentirán orgullo por esta entrega a la humanidad en la lucha contra el terrorismo y la independencia de Cuba”.
Cuando hace solo horas, el mundo entero recordó el 14 aniversario del atentado a las Torres Gemelas, en Nueva York, Estados Unidos, hecho que consternó al universo, el valor de los Cinco hermanos trasciende porque precisamente por luchar contra el terrorismo, ellos, Héroes de la República de Cuba, no doblegaron sus rodillas ante el trato cruel, discriminatorio e injustificable de un caso que cientos de comités de amigos a nivel internacional supieron denunciar con toda urgencia y con toda energía.

