Guáimaro, 18 sep.- Hasta el próximo 6 de octubre, fecha en la que todos los cubanos recordamos el horrendo crimen de Barbados, se desarrolla en la isla la jornada contra el Terrorismo, oportunidad para apelar nuevamente a la memoria y desempolvar atentados inolvidables que han segado la vida de más de tres mil 478 cubanos e incapacitado a otros dos mil 99, producto de los daños físicos sufridos.
La pregunta que nunca falta cuando se habla o comenta del tema es ¿Por qué tanto ensañamiento? La respuesta una sola, clara y muy convincente. Por el profundo odio que la contrarrevolución radicada en Miami siente contra la nación que a partir del 1ro de enero de 1959 decidió ser libre e independiente.
Por más de cinco décadas, la alianza entre Washington y la mafia cubano-americana se ha empeñado en lacerar el modelo de país que los hijos e hijas de esta caribeña región seleccionaron para edificar y construir.
En estos días de lucha y también de denuncias vienen a la mente casos como el del niño Elián González, recogido en las páginas de la historia como un pasaje que pretendió pisotear los valores fundamentales de la familia cubana, transgredir los principios éticos, y desprestigiar el sistema socialista que prevalece en Cuba.
A partir de aquel acontecimiento malévolo, la resistencia de los cubanos se hizo más fuerte, el camino a la batalla de ideas se abría para aseverar la firmeza de un pueblo que no olvida quien lo daña, hiere y pretende destruirlo.
Pasan los años y despierta la lágrima cuando se revisan publicaciones que dan fe de lo sucedido el viernes 4 de marzo de 1960, el abominable sabotaje realizado al buque francés La Coubre, en el que perecieron 101 personas de las cuales seis eran marinos franceses.
En 1997, unos 10 atentados con explosivos provocaron cuantiosas pérdidas en centros turístico, en uno de ellos el italiano Fabio Di Celmo resultó la víctima, la muerte del joven conmovió al punto de que cada 4 de septiembre, el homenaje póstumo se adueña de plazas, calles, colinas y corazones para recordar al muchacho que legó a los cubanos la más tierna de sus sonrisas.
Estos son sólo algunos ejemplos que hacen que esta heroica tierra asuma la paz como principio y reafirme su posición históricamente digna, por eso vale la pena culminar este comentario con una frase que tiempo atrás ocupó espacio en una de las páginas de la revista Bohemia: "Cuando Cuba habla lo hace con solidaridad, honestidad, responsabilidad y con la fuerza de sanas y limpias tradiciones".
"Hoy y siempre, los cubanos todos condenamos el terrorismo".

