Oct, 2015.- En la isla caribeña hemos aprendido a recordar momentos memorables. El sistema social cubano se ha encargado de enseñar que cualquier acción humana por muy sencilla que parezca puede perdurar cuando se muestra cobijada por la sensibilidad y la espiritualidad. Sin embargo, otras carentes de sentimientos también calan profundamente en el corazón al punto de acelerar su ritmo, acompañado por el odio, es entonces cuando recordamos la frase martiana que asevera: "Algunos hombres dejan tras de sí caudas de fuego, y rota la tierra, y hecatombes hirviendo: de otros brota la luz”.
Muchas veces escuchamos decir: “el mundo está al revés”, meditamos y una vez más pensamos en cómo enderezarlo, la tarea se muestra difícil porque sabemos, el universo no es culpable, el descalabro de la tierra nace del hombre, de ese individuo exorcizado por el egoísmo, la ambición, la falta de humanidad y la escasez de amor.
Hoy día, por inconformidades de los pueblos que no aceptan las medidas adoptadas por sus gobiernos, prevalecen manifestaciones en varias naciones del planeta. Los pobres cada día son más pobres y los ricos aumentan el grosor de sus bolsillos.
A raíz de disímiles descontentos jóvenes chilenos por ejemplo, exigen el derecho a la educación gratuita.
En España, el desempleo se adueña de las calles y ya son más los que prueban suerte para sobrevivir que los que tienen asegurada su existencia.
Las naciones del Medio Oriente sucumben en el horror. Guerra, muerte, atentados y terrorismo, acompañan a cientos, miles de hombres, mujeres y niños que enfrentan tan doloroso y torturante destino.
Por codicia de forasteros que pretende adueñarse del planeta sufren iraquíes, afganos, libios, sirios, afroamericanos y muchos otros. Por avaricia, el inmenso cielo que abriga al orbe se enluta, más; desde el Caribe, una pequeña isla se crece y no deja morir los tiernos colores de su reino celestial. Con virtudes y defectos, con carencias de recursos, los hijos de Cuba enfrentan dificultades, batallan, no claudican y ratifican la promesa de hoy y por siempre defender el renacer de la más tierna sonrisa.