Nov, 2015.- De “dinámico” y “masivo” se podría catalogar el movimiento que por estos días protagonizamos los cubanos desde los barrios y comunidades. La propuesta de una mirada crítica y transparente al desarrollo local, fortalece el proceso de rendición de cuentas del XVI período de mandato de las Asambleas Municipales del Poder Popular, que se estará desarrollando en todo el país hasta el ‘30 de diciembre’.
Desde una calle común o un parque, entre vecinos y con reafirmada sinceridad, el representante del pueblo en la base (delegado) rinde un informe del trabajo desarrollado en el municipio en los últimos meses y actualiza a la población acerca de los procesos sociales que se llevan a cabo en la demarcación.
Una invitación atractiva que nos une en confianza, con la intención de marcar un punto de partida al diálogo abierto, a la búsqueda de soluciones a las problemáticas del territorio… para lograr una convivencia armoniosa y superior calidad de vida.
Este espacio de encuentro marcó su origen hace 49 años con la fundación de los Órganos Locales del Poder Popular, como base sólida de la soberanía del pueblo cubano. Se define como un ejercicio democrático, donde el diálogo permite perfeccionar el funcionamiento de los órganos de gobierno.
Desde su sector de residencia o barrio, cada elector tiene la posibilidad de defender su criterio y participar de los mecanismos de retroalimentación con los Órganos Locales. La opción altruista de plantear las preocupaciones individuales y colectivas de la zona, así como obtener de primera mano la respuesta e información de la administración del estado, es una fortaleza que defiende este sistema de trabajo.
De ahí que la participación de los directivos de los organismos estatales en el debate garantice el acercamiento a la población, la posibilidad de brindar una reseña oficial y oportuna acerca del avance en la solución de los problemas planteados con anterioridad.
Este proceso, además, le permite al gobierno cubano lograr mayor eficacia en la preparación de los dirigentes de las entidades administrativas, renovar los métodos en el estilo de trabajo y desarrollar una estrategia de comunicación efectiva con las masas.
Tras las elecciones parciales del pasado abril -donde el pueblo votó libremente por sus delegados- transcurrió un periodo de formación y preparación territorial para la actualización de los diagnósticos de las comunidades, la entrega de los cargos de los delegados, el presidente y vicepresidente salientes de la asamblea a los entrantes, y la organización de los Consejos Populares.
Indudablemente, el valor del sistema electoral cubano radica en la figura del delegado -trabajador en activo cuyo mandato es voluntario- que desempeña la función de gestor de su zona y posee la voz mediadora entre la comunidad y la asamblea del Poder Popular, máximo órgano gubernamental a este nivel.
Para su preparación individual, estos factores comunitarios dedican tiempo a acciones de superación que incluyen temas de la actualidad nacional y regional, el estudio de la documentación oficial sobre sus derechos y deberes, así como el conocimiento de la Ley 91 de los consejos populares y la Constitución de la República de Cuba, rectores del sistema electoral cubano. Entre sus valores se encuentra la exigencia y la presteza a la hora de encauzar las solicitudes de sus electores.
La rendición de cuentas supera el mero acto de debatir problemas comunes y criticar lo mal hecho para que se transforme. No falta el ambiente cordial, la solución ágil y la orientación social sobre las medidas más urgentes para la protección familiar de la higiene o la salud. Un espacio para intercambiar consejos sanos, celebrar los logros populares y reconocer positivamente a los más destacados en labores honrosas dentro de la comunidad.
Ha transcurrido un año de trabajo desde que el último periodo de mandato dejara en esta zona oriental del Camagüey un saldo de 578 planteamientos del pueblo, de los cuales 326 fueron incluidos para su solución en los planes de la economía del presente calendario. Temáticas como la higiene comunal, la electrificación y la calidad de los servicios básicos, han encontrado tratamiento efectivo en este tiempo.
Un total de seis consejos populares conforman al territorio de Guáimaro. Más de 300 asambleas zonales están previstas hasta el venidero ‘11 de diciembre’. Es el primer proceso de rendición de cuentas de los cuatro que conforman el actual mandato de gobierno local. Como el procedimiento lo indica, no hay espacio para la desidia. Los cubanos en cada punto de esta isla libre y socialista, compartimos el derecho de opinar, cambiar y perfeccionar el camino a una sociedad cada vez más justa y próspera.



