Boxeo en Guáimaro: breve acercamiento a su historia

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Breve acercamiento a la historia del Boxeo en Guáimaro.Nov, 2015.- En el año 1925 se efectuó en el club Liceo de Palo Seco, localidad del municipio camagüeyano de Guáimaro, la pelea a ocho raund entre el boxeador profesional Relámpago Zaguero y un contrincante del oriente del país. La noticia corrió como pólvora, era la primera vez que los habitantes de la región veían un combate boxístico.

A partir de ese momento se consumaron otros encuentros del deporte de los puños. Nombres como el de Luis Beltrán y los hermanos Ramos y Ramos García destacan en la historia como promotores de la disciplina que poco a poco ganó adeptos.

El pugilismo en la ciudad donde el ‘10 de abril de 1869’ se forjó la nación cubana, representó en la seudo república un medio de subsistencia para los practicantes que acudían a las fuertes peleas con el único objetivo de ayudar a sus familiares carentes de alimentación y atención médica.

Antes del triunfo revolucionario el ‘1ro de enero de 1959’, guaimareños que no conocieron el miedo, aguerridos por demás, se inscribieron en las inolvidables páginas que hoy prestigian la historia del boxeo en el territorio. Entre ellos sobresalen: Gerardo González ‘El rey del Bolo Punch’, nacido en la comunidad La Deseada.

Cuenta la leyenda que apenas un lustro después del retiro oficial de Eligio Sardiñas Montalvo, conocido en el mundo deportivo con el seudónimo de Kid Chocolate, boxeador cubano de más fama internacional en todos los tiempos, ganó 136 de sus combates, de ellos 51 por nocaut y perdió 10 combates, el de Kin Gerone en 1938, marca el debut en La Habana de uno de los grandes del rin: Gerardo González, identificado con el alias Kid Gavilán.

Otro atleta reconocido lo fue Kid Tinito, el ídolo de Martí. Juan Sosa Álvarez, nació en el poblado de Cascorro, el ‘14 de junio de 1933’. Comenzó a pelear a la edad de 19 años, años después abandonó el boxeo por la brutalidad de la época y porque muchas de las peleas eran efectuadas por el valor de cinco pesos.

Sosa Álvarez fue también pelotero, jugó con los equipos Club Cawy de Guáimaro, el Francisco Star, del municipio tunero de Amancio y el Club Victoria de Las Tunas. En noviembre de 1959 decide retirarse del deporte activo y se dedica por entero al trabajo y su familia.

Este breve acercamiento a la historia del boxeo en territorio guaimareño pone al descubierto cómo hombres sometidos a la pobreza tenían que enfrentar duras pelas para ganar unos centavos.

Hoy día, la realidad es otra, los que optan por la disciplina deportiva cuyo origen se remonta al año 600 antes de C, en la zona de la actual Etiopía, de donde se difundió primero a la antigua civilización egipcia, gozan de muy buena salud, son atendidos y estimulados, tienen un salario decoroso garantizado y lo más importante ha aprendido a representar al pueblo en todas las competencias poniendo siempre en alta las medallas del honor, la dignidad y el patriotismo.

Este ‘19 de noviembre de 2015’, vale el recuento, porque justamente en fecha como la de hoy pero del año 1985 el Consejo de Ministros declaró la jornada como Día Nacional de la Cultura Física.

Agradezco al especialista deportivo Idalberto Bazán Olivera su colaboración para la redacción de este comentario que comparto con todos los internautas a través de la página web de Radio Guáimaro.


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