Nov, 2015.- El terrorismo anda suelto, se presenta sorpresivo y silencioso en el lugar menos insospechado, no le importa asesinar niños, jóvenes y adultos. Cuelgan en su brutal conciencia vidas y más vidas cercenadas en varias partes del orbe. El engendro del terrorismo no pierde la oportunidad de ratificar su afición por la matanza.
Bélgica, uno de los miembros fundadores de la Unión Europea, país conocido internacionalmente por sus dulces, su ropa y sus historietas, donde el '75 por ciento de la población practica el catolicismo', religión seguida del cristianismo protestante, el islam, y el judaísmo, declaró alerta máxima y cerró cuatro de las siete líneas del metro de Bruselas, su capital, sede del gobierno y el Parlamento.
La República de Malí, estado sin litoral de África Occidental, a raíz de los atentados acaecidos en el hotel Radisson Blu, uno de los más lujosos de Bamako, ubicado al suroeste de esa nación, decretó estado de emergencia.
Por su parte, Francia, conocida también como el hexágono, primer destino turístico mundial, con 80 millones de visitantes extranjeros al año, incrementa los niveles de seguridad luego de los hechos violentos del pasado miércoles ‘13 de noviembre de 2015’.
Estos son sólo algunos ejemplos de temáticas que en la actualidad ocupan titulares en los principales medios de difusión masiva a nivel mundial.
El flagelo del terrorismo atesora una larga historia. Cuando revisamos los archivos, no resulta extraño fijar la vista en la lectura de coordenadas que conducen a espeluznantes leyendas nacidas no de la ficción, sí de la realidad, del comportamiento inhumano de serviles mortales entrenados para hacer desfallecer al prójimo, debilitar sistemas sociales, exterminar y aniquilar sin escrúpulos.
Terror y consternación estremecen al universo todo. Sucesos inolvidables se agolpan en la memoria. En noviembre de 2006, un acontecimiento electrizó a los humanos de buen corazón. Cinco soldados estadounidenses bebían y jugaban cartas en un control de tráfico en Iraq, uno de ellos de 21 años, Steve Green, propuso a sus compatriotas violar a una adolescente iraquí y matarla junto a su familia.
Tres de los militares norteamericanos ejecutaron la propuesta. James Barker, Steve Green y Paul Cortez, violaron a la muchacha, después quemaron su cadáver y luego asesinaron a sus padres y a la hermana de seis meses de edad.
El horrendo crimen, catalogado como uno de los peores cometidos por las tropas de la ocupación durante la guerra en el Golfo Pérsico, se conoce con el nombre de la matanza de Mahmudiya, población localizada a unos 36 kilómetros del sur de Bagdad.
Culpa, mucha culpa de lo convulso que está el mundo la tienen las administraciones de Washington, las políticas imperiales, los gobernantes de la región también amenazada hoy por el terrorismo. Estados Unidos, sufre las secuelas del viejo refrán: “Cría cuervos y te sacaran los ojos”. Poblaciones enteras de ese territorio no olvidan los atentados de las Torres Gemelas, el ‘11 de septiembre de 2001’.
Masacres y más masacres se suman a la lista de acciones que nunca sucumbirán en el olvido.
Muchos de los hechos terroristas continúan impunes. Las manifestaciones de los yihadista preocupan. Con su imparable sed de violencia, decapitan inocentes, los someten a las peores torturas y los sacrifican sin compasión.
Desde el territorio más oriental de Camagüey, los trabajadores de la Emisora Municipal Radio Guáimaro, repudian el terrorismo y todo ejercicio que promueva el exterminio de seres humanos cuya existencia sobre la tierra debe ser respetada.
La humanidad está amenazada, los pueblos son víctimas, la paz es el camino para garantizar la vida.