Nov, 2015.- El '25 de noviembre de 1960', en República Dominicana, por órdenes del dictador Rafael Leónidas Trujillo, fueron asesinadas las tres hermanas Mirabal. En recordación a ellas, justo en el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, celebrado en 1981, en Bogotá, Colombia, se decidió marcar el 25 de noviembre como el Día Internacional de No Violencia contra las Mujeres.
La vigésimo quinta jornada del onceno mes del año llama siempre a la reflexión, a la búsqueda de datos que demuestren cuanto se ha avanzado a nivel mundial en la erradicación de esta problemática.
En Cuba, por ejemplo, a partir del '1ro de enero de 1959', la vida de las féminas comenzó a cambiar. La Revolución se encargó de garantizarles a todas, sin distinción de credos, razas ni edades, planes de reinserción social dirigidos a sacarlas de la ignorancia y brindarles la oportunidad de crecer como ser humano.
La mujer en la isla mayor de las Antillas, está presente en todos los niveles educacionales y actividades sociales de la nación. La Federación de Mujeres Cubanas (FMC) representa para ellas una vía certera a través de la cual pueden alcanzar mayor bienestar, fomentado en cursos de superación, talleres de educación y orientación familiar.
Los datos de Cuba gratifican, sin embargo, no podemos sentirnos completamente satisfechos al saber que el 28 por ciento de una muestra representativa de mujeres en Estados Unidos reportó al menos un episodio de violencia física de parte de su compañero. No podemos alegar que estamos bien, cuando alrededor de 1200 niños mueren en el orbe a manos de su familia por agresiones físicas o negligencia.
No podemos complacernos al conocer que ahora mismo en un lugar del planeta tierra, mujeres son víctimas del maltrato físico o sexual y más de 300 mil menores se incorporan a los conflictos armados.
La violencia adopta diversas variantes, todas producen daños irreparables, de ahí la necesidad de batallar contra esta situación social nada justificable.
En Guáimaro, municipio más oriental de la provincia de Camagüey, 13 mil 721 féminas integran la FMC, organización fundada el '23 de agosto de 1960'. Esa estructura potencia la comunicación, imprescindible factor que permite aprender a respetar a los demás, aceptar errores, recibir consejos especializados y buscar soluciones a las dificultades.
En la Casa de Orientación a la Mujer y la Familia, jubiladas, trabajadoras, jóvenes, encuentran un espacio presto siempre a controlar los impulsos negativos e incorporar nuevos valores que solidifican el amor, sentimiento capaz de incrementar la paz en nuestra sociedad.
Digamos no a la violencia contra la mujer, a la violencia de género, al maltrato infantil. Mutilemos del accionar diario las amenazas, la coerción, la prohibición arbitraria de la libertad, el daño físico, sexual o psicológico. Estas convocatorias se esparcen desde Cuba, nación donde se educa desde la equidad, hasta el resto de las sociedades carentes de valores positivos como el respeto, la fraternidad y la solidaridad entre todos.
Se impone la hora de formar individuos con una personalidad menos violenta, digna, un ser humano dispuesto a enfrentar ‘lo bueno’ y ‘lo malo’ con inteligencia y mucho espíritu humanista.