
Mayo, 2021.- Este 19 de mayo cuando rememoramos el Aniversario 126 de la caída en Dos Ríos del más universal de los cubanos sentimos que su espíritu y sapiencia están más vívidos que nunca.
El carácter visionario de José Martí guía y revoluciona los empeños de una nación presta a demostrar su resistencia en las más difíciles contiendas.
Hoy, ante la actual lucha sin cuartel contra la COVID-19 destaca la ocupación y preocupación por todos, muy en especial por los niños y abuelos, para ellos se multiplican las dosis de cuidado, tranquilidad y bienestar.
Verles sonreír reconforta, saberles rodeados de paz y serenidad mucho satisface a los médicos, enfermeras y especialistas de la salud, los mismos que les visitan con diligencia para evitar sean consumidos por el polvo de la ansiedad, por el miedo al contagio con una enfermedad que tantas familias ha enlutado en todo el orbe.
Este miércoles el calendario marca una fecha significativa en la que José Martí, una vez más, despierta para recordarnos que “el amor es delicadeza, esperanza fina, merecimiento y respeto".
Esta prédica reverbera en la Salud Pública cubana, en los hombres y mujeres de batas blancas que desde la zona roja aportan calma y ayudan a no dejar claudicar jamás el poder mágico y restaurador de los sueños.
Sí, es cierto, nadie escapa de esta realidad difícil y complicada, solo si regamos la vida con una lluvia intensa de responsabilidad y disciplina disfrutaremos ver florecer nuevamente los jardines con el dolor de saber que algunos llorarán por las flores extintas, y otros batirán palmas por el privilegio de ¡ESTAR VIVOS!

