
Junio, 2021.- Con la misma intensidad que el sol se mete voluptuosamente por los rincones de la ciudad donde justo el 10 de abril de 1869 un grupo de intrépidos independentistas firmaron la Primera Constitución de la República de Cuba en Armas, cientos de jóvenes en la más oriental de las regiones camagüeyanas se suman a la batalla contra la COVID-19.
Para la nueva generación guiamareña el tiempo transcurre veloz y es que tanta es su intrepidez que aprende a nacer crecida.
La juventud de estos y para todos los tiempos no teme a los desafíos y se suma a las batallas siempre comprometida con su pasado, presente y futuro.
El hoy demanda de la solidaridad, de estar a pie de obra en las labores productivas, en responsabilidades políticas, económicas y de dirección, en el convite dirigido a fortalecer los valores morales y humanos que auguran resonantes victorias.
La actual contingencia epidemiológica encuentra en los jóvenes de Guáimaro un muro inquebrantable duro de roer, ellos se saben dueños de su destino, principal fuerza continuadora de una obra que engrandece y humaniza.
No hay equívocos, como el más consumado y experto de los adultos, también la masa juvenil en toda la isla antillana, con su capacidad de resistencia ratifica el eterno compromiso con los valores sociales que Cuba promueve.