Montevideo, 9 abr.- Anda por décadas con la mochila al hombro cargada de libros. Así recorre más de 100 escuelas cada año incentivando la lectura y la imaginación de los niños. Es Ignacio Martínez, referente de la literatura infantil uruguaya y reconocido escritor, dramaturgo e intelectual de su país.
Tiene de su autoría más de un centenar de libros para infantes, también de temas políticos y otros, amén de obras de teatro. Su labor incluye la promoción de la cultura en el ámbito sindical y la editorial 1º de Mayo de la central PIT-CNT. Además, preside el Consejo de Derechos de Autor desde el Ministerio de Educación y Cultura.
Es con todo eso, simplemente Nacho, el hombre de 70 años, felizmente casado y padre de cinco hijos con una sensibilidad a flor de piel que rezume en sus encuentros con quienes José Martí definió como “la esperanza del mundo.
Sobre ello conversó en exclusiva con Prensa Latina: creo que me nutro de los propios niños; hay una sensibilidad en tratar de captar su lenguaje, intereses, anécdotas y a veces temores. Con todo eso armo las historias en un proceso donde aprendo muchísimo.
LA LITERATURA INFANTIL
Hoy está muy influenciada por los grandes medios de comunicación, opina mi entrevistado. “Los súper héroes no me interesan, ni tomo como referencia los centros comerciales o lo que dictan las primicias editoriales. Me inspiro en los propios niños como surtidores, inspiradores de lo que escribo tanto en mis libros como para el teatro”.
Está por estrenar en el tablado una obra inspirada en su texto titulado “¿A qué jugaban las abuelas”, porque le interesa que los niños conozcan que aquel tiempo se repite, “que estamos constantemente reconsiderándonos, rehaciéndonos, y eso no es poca cosa”.
Considera maravillosa la incorporación de la tecnología al mundo de la literatura infantil, “siempre que se use para bien”. Cree en la inteligencia humana, que no es lo mismo que la artificial (IA). “La IA es una herramienta y como tal no le pago el derecho de autor al martillo, sino al creador”.
En esta línea le da la bienvenida a los nuevos soportes electrónicos, digitales y pone como ejemplo que en Uruguay se publicara la primera edición de La Edad de Oro, de José Martí, con realidad virtual incorporada.
EL EXILIO
Como muchos otros de sus compatriotas la dictadura militar le obligó al exilio. “Me fui con 19 años a Argentina; el peor año de mi vida. Ahí perdimos a hermanos y hermanas de lucha, entre los años 1975 y 1976”.
Confiesa que le resultó mucho más fácil partir que volver, “porque no tenía otra opción. Quién sabe en qué calabozo habría terminado o qué habría sido de mi vida”, se pregunta.
Martínez atesora recuerdos “formidables de esos compañeros que me acompañaron en el exilio. Si estoy acá fue porque estaban ellos, mis hermanos que me sostuvieron”.
Mi vida se iba por la medicina, luego se fue por la literatura, enseñando español en Suecia, en Venezuela. En 1978 salen mis primeros cuentos y después no paré hasta el día de hoy, llevamos 132 libros publicados, añade en plural de humildad.
CUBA ES SÍMBOLO PARA LA HUMANIDAD
Así me dijo durante la entrevista realizada luego de su encuentro con un grupo de infantes cubanos y uruguayos en la Embajada de Cuba en esta capital.
La relación con la isla antillana le viene de niño.” Mi madre nos llevaba a mí y a mi hermano a un comité de apoyo a la Revolución Cubana que se fundó luego del triunfo de 1959.
Tiene muchas visitas a la isla antillana, donde la editorial Gente Nueva le publicó uno de sus textos, y ha participado en varias de las ferias del libro de La Habana, amén de estrecha relación con Casa de las Américas.
Ignacio Martínez está convencido de que Cuba mrece la solidaridad mundial en medio del acoso de Estados Unidos.
“Es un símbolo para la humanidad, de resistencia al capitalismo voraz que quiere apropiarse del mundo. Lo dijo Fidel Castro en su momento: el día que la humanidad entienda que la patria y el pueblo es el mundo, se habrá dado un gran paso de avance”, sentenció.
