Terminó la Serie Nacional con el título del mejor equipo de la postemporada. Fue el segundo en la etapa regular, pero también pudiera decirse que resultó el más sobresaliente. En la clasificación lideró por mucho tiempo la cima, se ganó su pase directo a la Liga Élite y lo hizo con un elenco sustancialmente diferente.
Su versión de los play off, con la incorporación de Yurisbel Gracial, Ariel Martínez y Yoennis Yera, más Andrys Pérez en pleno en todos los partidos, se convirtió en una fortaleza.
No había nómina capaz, en el papel, de acercársele. Los Cocodrilos arrasaron, por mérito, por plantilla y por una mentalidad ganadora que vivía en el dogao y se expresaba con más fuerza en el terreno.
Las opiniones sobre las bolas y los strikes son tan diversas como infinitas. Pero, en los play off, la inmensa mayoría coincidió en la etiqueta de favorito de los rojos.
Barrió en la final no porque se jugara en una sede neutral, y mucho menos porque haya enfrentado a un equipo menor, aunque sí disminuido colosalmente de una serie a otra, como Las Tunas.
Pasó la escoba porque su superioridad le permitió contar con el aporte de sus titulares y con la banca, bien aceitada por haber cumplido los 75 juegos previos.
No hubo sorpresas, pues tampoco es el primer 4-0 en una final. No hay que ir tan atrás, en la Serie 63 Industriales cayó así, los dos últimos frente a su público. ¿Ante quién? Leñadores de Las Tunas.
Tampoco están lejos en el tiempo los dos 4-0 de los propios Azules sobre Villa Clara, y aún más reciente, pero en la Liga Élite, la pollona de Ciego de Ávila sobre los tuneros.
Matanzas es justo campeón, aun cuando concretó, parafraseando a García Márquez, la crónica de una victoria anunciada.
Lo que sí nos deja la temporada es más tareas que resultados. Nos detendremos en la más importante: ¿cómo aportar mayor calidad?
Hay que estudiar e investigar el fenómeno desarrollo-espectáculo deportivo, una ecuación que tributa al nivel de juego.
Verlo así podría darle robustez al lado flaco de la Serie Nacional: sus problemas organizativos, desde su estructura competitiva hasta su diseño de aseguramiento; aristas directamente proporcionales.
No se puede pensar en calidad con 16 equipos, por una sencilla razón: la estructura sería más grande que su aseguramiento.
Pero, con la situación compleja del país, tuvimos pelota, se garantizaron los play off y eso es un jonrón con las bases llenas de las autoridades beisboleras cubanas, exigidas por una afición apasionada para dar un vuelco a las temporadas y que el beisbol siga convocando los corazones de su pueblo.
