Dic, 2025.- El amanecer del 2 de diciembre de 1956 quedó marcado por un hecho que la historia no ha podido borrar. Desde la zona de manglares en Las Coloradas, apartado sitio de la actual provincia de Granma, desembarcó un yate cargado de hombres, sueños y convicciones. 82 expedicionarios, jóvenes en su mayoría, pisaron tierra cubana con la certeza de que iniciaban una travesía que cambiaría para siempre el destino de la mayor de las Antillas.

El acontecimiento no fue un acto perfecto, estuvo plagado de dificultades, el fuerte olor a mar y la tierra hostil. Sin embargo, lo que parecía un tropiezo se transformó en símbolo de resiliencia. Allí, en aquel litoral agreste, comenzó a escribirse una epopeya que trascendió las armas y se convirtió en memoria viva de un pueblo decidido a resistir.

Aquella jornada memorable en la que 82 rebeldes acogieron las últimas orientaciones de Fidel, se recuerda como un retrato premiado por la voluntad de valientes guerreros capaces de enfrentar la adversidad con la esperanza como bandera. Por eso, evocar lo sucedido el 2 de diciembre de 1956 no es un ejercicio de nostalgia, es, en toda su magnitud, deber histórico. Porque en esa impronta sobre la arena se fundó la certeza de que la independencia, aunque difícil, era posible. (Foto Cubadebate)
