Guáimaro, 13 ago.- En un siglo la historia vibra en los pueblos. Bastan cien años para nacer, nutrirse de la raíz, abrirse al mundo, dejar un legado...
Un siglo puede atestiguar epopeyas, sacrificios, una Revolución triunfante, la lealtad de los hombres, la fuerza el ejemplo.
Cien años confirman que pocos llegan a la estatura del tiempo y trascienden, como hechos de luz perenne.
Y la historia renace; y un siglo parece pequeño ante la inmensidad de quien cumple cien años, crece en dimensiones incalculables y vive más allá de la muerte.
(Foto tomada de Internet)
