May, 2026.- Un nuevo día anuncia el inicio de la semana en el más oriental de los territorios camagüeyanos. No es un comienzo cualquiera; el calendario marca la cuarta jornada del quinto mes del año bendecido por el aroma de las flores y la ternura de las madres.
Guaimaro despierta y, una vez más, se declara eco de una historia vívida en los pasos de sus hijos. La crisis energética y el asedio imperialista intentan oscurecer la existencia, pero jamás podrán apagar la luz que brota de la memoria y la dignidad.

La región, cuna de la Constitución cubana, una y otra vez vuelve a ser símbolo. En sus leyendas late el corazón rebelde que le caracteriza; el mismo que en estos y todos los tiempos sostiene e impulsa la acción cotidiana de una urbe negada a rendirse.
No cabe duda, la resiliencia del guaimareño se traduce en solidaridad y en la innegable capacidad de repartir amor incluso en medio de la escasez.
En esta tierra bañada por la estirpe mambisa, donde falta electricidad, se enciende la llama de la unión; no hay espacio para la desesperanza, porque en estos predios históricos florece la ternura compartida.
El poder de los habitantes de este terruño está en su capacidad de transformar la adversidad en fuerza colectiva. No se trata únicamente de sobrevivir, sino de reafirmar que la historia los convoca a ser protagonistas de un presente digno. (Foto Radio Guáimaro)
