Nov, 2025.- En Guáimaro, la Seguridad Social no es solo un derecho escrito en leyes, es un abrazo del Estado a quienes más lo necesitan. Ancianos que han quedado solos, madres que enfrentan la vida con hijos en situación de discapacidad, personas que cargan con enfermedades o limitaciones sin respaldo familiar, todos encuentran en este sistema de protección que la sociedad proporciona un sostén que les devuelve esperanza.
El amparo les llega en forma de pensiones, subsidios, cuidados a domicilio y ayudas materiales que alivian la carga de la vulnerabilidad. No se trata únicamente de cifras o programas, sino de historias de vida que se transforman cuando alguien toca la puerta con apoyo. En cada gesto, el Estado reafirma que nadie debe quedar desamparado, porque la justicia social se construye desde la ternura y la responsabilidad compartida. (Foto tomada de Internet)
