Washington, 29 abr.- El Senado de Estados Unidos rechazó hoy, con una votación 51 a 47 una iniciativa demócrata que buscaba frenar el uso de fuerzas militares por parte del presidente Donald Trump contra Cuba sin autorización del Congreso.
La propuesta S.J 124, patrocinada por el senador demócrata de Virginia Tim Kaine y sus colegas de bancada Ruben Gallego, de Arizona, y Adam Schiff, de California, es similar a otros intentos de las últimas semanas que cuestionan la autoridad de Trump para llevar a Estados Unidos a la guerra sin el visto bueno del Legislativo.
El resultado fue por estrecho margen y en línea partidista. Los republicanos, que controlan la Cámara Alta, votaron en bloque contra la propuesta demócrata, aunque tuvieron la deserción de Susan Collins, de Maine, y Rand Paul, de Kentucky, quienes se unieron en el sufragio al bando contrario.
Por los demócratas se deslindó John Fetterman, de Pensilvania, que votó junto a los republicanos.
Durante el debate este martes, previo al sufragio, más de uno habló sobre las incoherencias de las políticas de Estados Unidos hacia Cuba, pidió la eliminación de Cuba de la lista de patrocinadores del terrorismo y dijo que Cuba no representa una amenaza alguna para la seguridad nacional del norteño país.
“Estados Unidos ha tenido una larga, larguísima historia con Cuba que no hace falta que relate aquí. Pero baste decir que, como miembro de los Comités de Servicios Armados y de Relaciones Exteriores, nunca he oído la sugerencia de que Cuba represente una amenaza inminente para la seguridad de los Estados Unidos”, afirmó Kaine al argumentar el proyecto de resolución.
Y creo -dijo- que es un hecho aceptado que actualmente no existe ninguna autorización de guerra aprobada por el Congreso que autorice acciones militares contra Cuba.
“El propio presidente Trump ha dicho, y cito: «Tomar Cuba. Quiero decir, ya sea que la libere, tomarla» (…) Pero todos sabemos que Cuba no es una propiedad que Donald Trump pueda adquirir”.
Mientras el senador republicano Rick Scott, de Florida, consideró que “el presidente Trump nunca ha sugerido que enviemos tropas a Cuba. Por lo tanto, todo este esfuerzo es irrelevante” y en la práctica -tecnicismos más o menos- hubo un apoyo mayoritario de que Estados Unidos no está en guerra con Cuba.
Durante su intervención en una conferencia en Miami el pasado mes de marzo, el presidente Trump declaró que «el siguiente es Cuba».
El Senado tuvo este martes la oportunidad de decir ‘no’ a otra eventual guerra costosa e innecesaria, pero la resolución la mataron los republicanos.
