May, 2026.- En el más oriental de los territorios camagüeyanos donde la música se convierte en raíz y horizonte, la figura de José Iriarte se alza como ejemplo de constancia y entrega.
Director de la Banda Municipal de Conciertos, su trayectoria es un tejido de disciplina y pasión, un pentagrama humano que guía generaciones con la firmeza de su batuta y la ternura de su oído atento.
Iriarte no solo dirige; convoca memorias, despierta emociones, rescata tradiciones. Cada ensayo bajo su mirada se transforma en rito de aprendizaje,y cada presentación en acto de comunión.
Muchos valoran su andar por los caminos del arte como brújula, imprescindible para los jóvenes intérpretes. Otros lo ven como refugio de quienes hallan en la música un lenguaje de pertenencia.
La Banda Municipal de Conciertos, en Guáimaro, lleva la impronta de un hombre que convierte notas en metáforas de identidad.
José Iriarte es memoria viva, puente entre pasado y futuro, testimonio de que la música, cuando se entrega con humildad, se eterniza en el alma, el corazón y el cuerpo. (Foto Redacción Digital)
