Mar, 2026.- Las bombas no distinguen rostros ni nombres; su impacto ciego arrasa con vidas inocentes, sueños y esperanzas. La violencia bélica no construye futuro, solo deja cicatrices profundas en la memoria de los pueblos. Por estas y muchas otras razones decimos: ¡No a la guerra!
Hoy, cuando Estados Unidos junto a Israel intensifican ataques contra Irán y se agudizan las amenazas de la administración estadounidense a la isla mayor de las Antillas, reafirmamos que la paz es el único camino digno.
Cuba, como cualquier país, merece vivir sin el fantasma de la agresión militar ni la presión de potencias que buscan imponer su voluntad.
La historia de la humanidad demuestra con claridad que las contiendas militares resultan nefastas para las naciones: destruyen economías, fracturan sociedades y siembran odio que perdura por generaciones.
Ningún conflicto armado ha traído verdadera justicia ni paz duradera; al contrario, ha multiplicado el sufrimiento humano.
La paz, en cambio, es puente que une culturas y permite el diálogo. Es faro de cooperación, ausencia de conflictos, estado de bienestar, tranquilidad, estabilidad y seguridad que abre espacio a la solidaridad y al respeto mutuo.
Defender la paz es salvaguardar la vida misma, y hoy más que nunca, es un deber levantar la voz contra la guerra. (Foto tomada de Internet)
