Buscavidas y cazafortunas venden mentiras como verdades

Buscavidas y cazafortunas venden mentiras como verdades

El mecanismo que utiliza la programación de las redes digitales incrementa la visualización e involucramiento de usuarios cuando se publican escándalos, teorías conspirativas, rumores sin confirmación, polémicas verbales, peleas físicas, actos macabros, sucios y grotescos.

Se dice que mientras más inverosímil la historia, mayor la visualización que alcanza. Los contenidos no estridentes, moderados, medidos y respetuosos son ignorados o despreciados en la jerarquía del mecanismo organizativo de las plataformas digitales.

Desinformar y promover el odio se estimula en este sistema de relaciones sociales que potencia los sentimientos bajos y desestima, en cambio, la solidaridad, la compasión y la ética. Los algoritmos ordenan los contenidos no por sus valores humanos.

Lo hacen por el tiempo que los usuarios consumen un determinado contenido y lo comparten con otros. Un segundo de mentiras vale mucho más que diez horas de verdades, sobre la base de que la desinformación y la indignación se ha demostrado que son mecanismos de mayor atracción.

Paralelamente el mecanismo permite, mediante financiamiento, que los contenidos de redes digitales sean dirigidos y jerarquizados a públicos de interés por encima de otras publicaciones que no pagan por este impulso selectivo. La mesa está servida para la contrarrevolución cubana que halló una herramienta de acceso fácil con los componentes que le apasionan: la mentira y el dinero.

Buscavidas y cazafortunas que se presentan en ocasiones como parte de agrupaciones o esfuerzos denominados a sí mismos opositores al gobierno cubano, otros como prensa independiente y objetiva, se disputan el financiamiento del gobierno de los EEUU, de empresas y entes privados para crear contenidos contra Cuba y monetizar en redes digitales.

Horas y horas de charlatanería presentadas como análisis profundos o científicos; miles de teorías, soluciones mágicas y rápidas para los problemas de Cuba y revelaciones de secretos que no lo son o los fabrican, conforman el enjambre de programas y cobertura digital dedicado a Cuba que generalmente se origina en Miami.

No importa la verificación con fuentes. No importa si los muertos que matan gozan de buena salud. No importa si en un segundo se descubre que mienten.

Lo que importa es inundar instantáneamente las redes digitales con contenidos denigrantes sobre Cuba. Perseguidores de fama y apoyo del Gobierno de EEUU con la utilización de pago generoso a sus “corresponsales”, buscan difundir o inventar cualquier acontecimiento cuyo perfil contribuya al diseño de una imagen que presente al modelo cubano como inviable o en caída libre y al mismo tiempo llenarse los bolsillos de dinero a partir de los mecanismos de monetización.

El mecanismo de jerarquización de contenidos se aviene perfectamente con el perfil de la contrarrevolución cubana al utilizar la mentira, la desinformación y la tergiversación como instrumento de acción política.

De esta manera, varias veces todos los días se publican en las cuentas de redes digitales de la canalla contrarrevolucionaria, que hay presuntos cubanos que desaparecieron que de pronto aparecen y ni los mencionan entonces. Más frecuente que nunca se detallan los accidentes de tránsito con múltiples heridos o muertos donde se atribuyen responsabilidades no a los conductores, pero sí al estado de las carreteras, la falta de electricidad y el estado de los vehículos. Se persiguen con asombrosa sistematicidad incendios grandes, pequeños o inexistentes, mientras los verdaderos incendios lastimosamente abundan en otros lares.

Se contabilizan los rayos y centellas caídos y sus lamentables víctimas. Se publican escapes de agua potable. Con malvada intención no registran nunca una opinión favorable de un turista en Cuba.

El disfrute de las bellezas naturales, de los espectáculos culturales, de la amabilidad de los cubanos, en fin las múltiples experiencias agradables de decenas de miles de cubanos y extranjeros en Cuba, son anuladas e intercambiadas por un aislado comentario negativo que obtiene amplificación exagerada.

Los promotores cazan desaforadamente o inventan, imágenes de enfermos, disputas familiares, derrumbes, calles rotas, agua contaminada y alimentos en mal estado. La profusión de asesinatos múltiples es ahora un plato fuerte de la canalla en el cual el estilo de redacción comprueba la falta de rigor, ausencia de fuentes o la falsificación de estas.

Se fabrican noticias que no lo son. Pero la implicación de los usuarios, debido a la lógica del algoritmo y al financiamiento que se los coloca en sus narices sin solicitarlo, hace creer que se conviertan en verdades y genera un versión de Cuba, apalancada en supuestos entes informados, cuyos testimonios no pasan la prueba de un panel de verificación riguroso…pero no pasa nada. Ahí siguen los buscavidas, combatiendo con mentiras como armas.

Una de la líneas de redacción es promover contenidos sobre una explosión de violencia y un estado de peligro para la seguridad ciudadana en Cuba. Muchos consumidores de contenidos y víctimas del mecanismo, se comunican con familiares y amigos en Cuba para pedirles que tomen precauciones porque los puede matar “un asesino que anda suelto”, o pueden desaparecer como “tantos”que no han vuelto a casa, que -apuntan- antes no pasaba.

Cuando lo hacen ignoran automáticamente que la tasa de homicidios de Cuba es una de las más bajas de la región, donde por cierto están registradas las más altas. El riesgo de morir asesinado en Cuba es mucho menor que casi todos los países de América Latina y el Caribe. No hay en Cuba registro de secuestros. No digo que un día haya uno, pero la práctica de secuestrar o retener personas para pedir rescate a cambio de dinero, es lamentablemente común en varios países, pero no en Cuba.

El uso de armas de fuegos es muy raro en Cuba. Las matanzas colectivas; los crímenes de odio; las guerras de grupos rivales armados y el control de territorios donde el Estado no puede acceder, son noticias de otras latitudes, no de Cuba. Aunque uno trate de responder a las sinceras preocupaciones de amigos y familiares que en la distancia se ven implicados e “informados” por el mecanismo del algoritmo, la preocupación es recurrente porque “lo vieron”, “lo comprobaron”, “lo comentaron” y “lo compartieron” en una determinada plataforma digital. Los antídotos correctores no funcionan.

Prima el caos de la mentira que es beneficiado por el interés de los propietarios de la plataformas de subir los conectados al máximo en el menor tiempo posible.

Tomado de Cubadebate 

 

 

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