La voluntad de contribuir desde el esfuerzo propio a la producción de alimentos para el consumo familiar supera a la avanzada edad de Erasmo Pupo Guerrero, quien a sus 98 años mantiene una parcela con siembras de plátano y boniato.
También para Estaban Suárez Bazán, originario de Jobabito y asentado en Guáimaro, el conuco ha rendido beneficios y hoy muestra con orgullo una variedad de viandas y frutas, entre ellas diferentes tipos de plátano, boniato, yuca, pera, anoncillo, limón, naranja y guanábana.
Los buenos ejemplos inspiran cuando satisfacer las necesidades de alimentación deviene reto para guaimareñas y guaimareños, a la vez que responsabilidad y compromiso de un municipio que cuenta con más de 40 bases productivas y aún no consigue el cumplimiento de los planes agrícolas.
Si bien queda mucho por hacer, destaca el movimiento de parceleros del consejo popular Guáimaro Sur, donde 238 patios de referencia producen fundamentalmente viandas y hortalizas destinadas a las familias y para la venta a la comunidad a precios más asequibles.
Allí, Francisco Hernández Zamora, delegado de la Circunscripción No. 1, refiere la motivación de quienes se empeñan en sembrar más comida para el pueblo, en tanto reconoce deben agilizarse las gestiones para la entrega de tierras ociosas.
“Tenemos que seguir exigiendo a las unidades para que cumplan los planes y lograr, ante todo, que la población participe en la producción de alimentos”, plantea Caridad Fernández Suárez, presidenta del consejo popular, quien además resalta el aporte de la demarcación, aún insuficiente, a las ferias agropecuarias de los fines de semana, así como a las familias vulnerables que reciben un módulo gratuito de las producciones.
Los resultados en parcelas familiares y comunitarias del más oriental de los municipios camagüeyanos muestran cuánto más puede hacerse por la alimentación del pueblo si a las limitaciones subjetivas y de insumos se anteponen el deseo y la conciencia de que las soluciones también nacen del trabajo colectivo.
En este reto, donde mucho valen el control y la exigencia, también urge asimilar la máxima de que “si el hombre sirve, la tierra sirve”.
Fotos: Héctor Espinosa Sánchez