Cada vez más personas cambian lo real por lo virtual, lo que me recuerda a la señora que, de la mano de su hija adolescente, se cruzó con Chico Pinheiro en los pasillos de TV Globo y respondió al elogio que él le hizo de la muchacha: “Debía ver sus fotos; se ve mucho más bonita”.
El cambio de lo real por lo virtual se da en diversos terrenos, desde la comunicación y el entretenimiento hasta la educación y las relaciones sexuales. Un ejemplo es el fenómeno de los bebés “reborn” (renacidos).
Los bebés “reborn” son muñecos que parecen bebés reales. Hechos de silicona u otros materiales, son confeccionados y pintados para que tengan una apariencia realista. Hay quienes coleccionan y cuidan a esos bebés como si fueran reales, hasta el punto de alimentarlos, bañarlos y sacarlos a pasear.
¿Por qué esa predilección por el mundo virtual? Las razones son varias, desde una fuga de la realidad, porque lo virtual representa una forma de escapar de los problemas y estrecheces de la vida real, hasta la previsibilidad, ya que en lo virtual las personas tienen más control sobre el ambiente y las situaciones, lo que atrae a quienes se sienten abrumados por la incertidumbre del mundo real.
A quien se siente aislado y tiene dificultades para relacionarse con los demás en el mundo real, el mundo virtual le da la sensación de conectarse y compartir.
Pero aunque el mundo virtual aporta beneficios, como la facilidad de comunicación y el uso de la IA, también tiene consecuencias negativas. Algunos ejemplos son el aislamiento social, que puede llevar al desgaste de la convivencia familiar; la pérdida del hábito de lectura y de actividades de carácter social; problemas de salud mental debido a la exposición exagerada al mundo virtual, lo que puede producir depresión, ansiedad; y nomofobia, es decir, una dependencia excesiva de la tecnología.
Resulta sencillo saber si usted ya ha sido “picado” por el virus de la nomofobia. Basta responder a la pregunta de si apaga el celular al irse a dormir. Si la respuesta es negativa, es señal de que ya contrajo la dolencia.
El ser humano necesita, para su salud mental, emerger periódicamente del reino de la necesidad, como el trabajo y los cuidados de su vida biológica, hacia el reino de la gratuidad, como la diversión, el ocio y el arte. Hay momentos en que nuestra mente necesita desconectarse de las preocupaciones cotidianas y alimentarse de arte leyendo un buen libro, visitando un museo o viendo una serie de televisión. Hay quien busca la playa, el campo o la práctica de deportes. Hay quien se encuentra con amigos en la mesa de un bar o los reúne para jugar a las cartas. Es necesaria una buena dosis de ocio para mantener nuestro equilibrio. No es saludable estar inmerso todo el tiempo en los negocios, palabra que etimológicamente significa “no ocio”.
Las redes digitales tienden a hacer de la virtualidad un espacio de escape permanente de la realidad, lo que nos induce a la inercia o a la virulencia virtual mediante fake news destinadas a legitimar el status quo. Como la madre de la muchacha más linda en la foto que en la realidad, lo que vemos en las redes pasa a ser más creíble que la propia realidad. Así, muchos creen la propaganda de que en Gaza todos los muertos tenían vínculos con Hamas y ningún soldado israelí ha muerto; que Bolsonaro no organizó el intento de golpe del 8 de enero de 2023; que los Estados Unidos son un ejemplo de democracia y que no tienen cuarenta millones de indigentes, sino que todos allí cuentan con recursos; que en África no hay científicos, porque su población tiene más a lo lúdico que al razonamiento abstracto.
Lo cierto es que África produce científicos, lo que no tiene son medios de comunicación suficientemente interesados en ellos. Algunos ejemplos son Seydou Doumbia, de Mali, investigador de enfermedades tropicales; Salim Abdul Karim, de Sudáfrica, especialista en VIH/Sida y uno de los líderes en el estudio de tratamientos preventivos de la enfermedad; Francisca Nneka Okeke, de Nigeria, física que investiga el campo magnético de la Tierra y su impacto en el clima; Neil Turok, de Sudáfrica, físico teórico conocido por su trabajo en el terreno de la cosmología y fundador del African Institute for Mathematical Sciences (AIMS) ; Mohamed Mustapha Fall, de Senegal, matemático especializado en geometría y ecuaciones diferenciales; Thomas Mensah, de Ghana, ingeniero químico pionero en fibras ópticas y nanotecnología; Calestous Juma, de Kenia, especialista en innovación agrícola y desarrollo sostenible; Wangari Maathai, también de Kenia, bióloga y ambientalista, ganadora del Nobel de la Paz (2004) por su trabajo con el Green Belt Movement en pro de los derechos de las mujeres y la preservación ambiental; y Nashwa Eassa, de Sudán, física especializada en nanociencia y defensora de la educación científica de las mujeres. Son solo algunos ejemplos.
Lo virtual es, sin duda, la forma mas significativa de alienación en nuestros días. Es el nuevo “opio del pueblo”. No hay que combatirlo. Pero sí hay que vincularlo con la realidad sin negarlo o privarlo de su encanto.
Frei Betto es autor, entre otros libros, de A arte de semear estrelas (Rocco).