Cada 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer deviene recordatorio de cuánto han aportado las cubanas, de su belleza, valor, sensibilidad y fuerza inigualables.
Pero la celebración adquiere matices diferentes en todo el mundo, más cuando sus orígenes aluden a la lucha de las féminas por derechos elementales: al voto, a mejores salarios, a menos horas de trabajo, a la formación profesional, a un trato justo...
Durante la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, celebrada en 1910 en Copenhague, la alemana Clara Zetkin propuso una jornada para la discusión del tema del sufragio femenino a nivel global.
Su petición significó un impulso para el reconocimiento de esta fecha, también inspirada en las marchas y huelgas de miles de obreras textiles en Nueva York, en 1857 y en 1908, quienes protestaron por las miserables condiciones de trabajo.

En 1911 se celebró el primer Día Internacional de la Mujer en el mundo, mientras que en la Mayor de las Antillas la efeméride tuvo su primera conmemoración en 1931, organizada por la Confederación Nacional Obrera de Cuba (CNOC) y la Federación Obrera de La Habana.
Según datos de las Naciones Unidas, actualmente las mujeres solo tienen el 64% de los derechos jurídicos de los que gozan los hombres en todo el orbe. En áreas fundamentales de la vida como el trabajo, el dinero, la seguridad, la familia, la propiedad, la movilidad, los negocios y la jubilación, la ley las perjudica sistemáticamente.
La Revolución cubana ha trazado lineamientos e implementa normativas legales que protegen y enaltecen a la mujer, a la vez que perfecciona sus marcos regulatorios a tono con las exigencias de los tiempos.
El Programa Nacional para el Adelanto de las Mujeres, aprobado en 2021, resume el sentir y la voluntad política del Estado de promover acciones para lograr una mayor integralidad y efectividad en la prevención y eliminación de manifestaciones de discriminación y violencia contra las mujeres y las niñas, a la vez que estimula el empoderamiento femenino, el avance y desarrollo de la igualdad de género en cuanto a deberes y garantías legales, así como la educación, la salud sexual y reproductiva, y el acceso a la toma de decisiones.
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Mientras que en el mundo millones de representantes del mal llamado "sexo débil" claman por el respeto a sus derechos, las cubanas construyen el futuro sobre los cimientos de una historia donde han sido protagonistas.
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Que este 8 de marzo cada voz, cada reclamo, cada rostro de mujer sea motivo de poemas, melodías y halagos que alienten a quienes engendran y hacen florecer la vida.
(Fotos: Meilys Cruz Fernández, Meliza Nieves Rojas, Héctor Espinosa Sánchez y tomadas de Internet)
